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La cueva de la inmundicia

  • Acción medioambiental en la cala de la Ballena, en Los Cancajos

Cuando un grupo de voluntarios concienciados en la necesidad de mantener nuestra Isla Bonita como su nombre indica, decidimos pasar un rato haciendo una labor de limpieza y denuncia medioambiental en la cala de la Ballena, en los Cancajos, no nos imaginábamos el panorama que nos íbamos a encontrar. Teníamos fotos e informaciones de un ciudadano de este lugar, y de la pésima costumbre de algunos visitantes de dejar sus residuos en una pequeña cueva natural junto a la costa. Pero la realidad fue peor, mucho peor de lo que nos suponíamos: miles y miles de latas de bebidas, y cientos de botellas formando una capa de más de un medio metro de espesor: Es decir, el resultado de una labor medioambientalmente destructiva de años y años. El plan inicial que nos habíamos marcado resultó imposible.

Habíamos acudido con la idea de hacer una limpieza durante un rato, trasladar los residuos a los contenedores más cercanos, y luego compartir un rato de distracción y ocio, bien en la misma costa, o en algún lugar de recreo cercano, como la Montaña de la Breña. Pero fue necesario dedicar toda la mañana y un gran esfuerzo, y comprar más bolsas grandes de basura, aparte de las que habíamos traído, para recoger todo. Y cuando se trasladaron todos los residuos hacia la carretera, se vio que era materialmente imposible depositarlos en los contenedores, pues estos habrían quedado totalmente desbordados en medio de la zona turística, y en pleno fin de semana sin recogida de basura, lo cual habría supuesto una imagen poco recomendable. Por tanto, se decidió dejarlos a las afueras de la zona habitada, junto a un apartadero, y avisar a la Policía Local de esa situación para que fueran recogidos en cuanto fuera posible por los servicios de limpieza correspondientes.

La cala conocida por La Ballena, a unos pocos cientos de metros de Los Cancajos es una zona bellísima, de aguas transparentes y mar en calma casi todo el año, debido a su orografía en forma de ensenada, que evita la entrada del oleaje más fuerte. A ésta se accede sin mucha dificultad, a través de un sendero que incluso tiene escalones de cemento habilitados. Tiene muchas posibilidades atractivas tanto para los veraneantes de la Isla, como para los turistas que nos visitan. Pero situaciones vergonzosas como la mencionada destruyen cualquier posibilidad.

Es evidente que existe una minoría de residentes cuya irresponsabilidad medioambiental y sus acciones destructivas representan un peligro para el atractivo turístico de nuestra isla, para la llamada marca "Isla Bonita, Reserva de la Biosfera", aparte de las consecuencias negativas en el medio ambiente. No se puede ser tolerante, pasivo o escasamente beligerante con esta situación y con esta clase de personas. Las autoridades competentes, sean municipales, insulares o gubernativas, tienen el deber y la obligación de actuar con mayor eficacia preventiva y, si hace falta, punitiva contra estos hechos. Es imposible que esto haya sucedido durante años y con tal nivel de frecuencia y, hasta ahora, nadie de los responsables en la materia haya parecido darse por enterado. No estamos ante un caso de un lugar lejano, apartado y de difícil acceso: estamos hablando de una costa a la que se accede a pie en 10 minutos desde los hoteles y apartamentos de una de las zonas turísticas emblemáticas de nuestra isla, Los Cancajos. Lugar que, a bien seguro, más de un visitante foráneo ha accedido y ha contemplado el inmundo panorama, para nuestra vergüenza como palmeros.

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