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JUAN JOSÉ SANTOS CABRERA / INCENDIO DE FUENCALIENTEUn año después
- Lo sucedido hace un año fue muy grave y parae que lo hemos echado en saco roto
- Hay que decir rotundo y claro que nos estamos preparados para un incendio así

Al cumplirse un año del fatídico incendio de Fuencaliente y Mazo se hace muy necesario refrescar la memoria, pues acontecimientos de tal calibre y los ocurridos más tarde con las inundaciones deberían hacernos reflexionar profundamente, porque estos hechos no son fruto de la casualidad ni desgraciadamente los citados pueblos son los únicos que pueden padecer fenómenos de tal naturaleza.
Hagamos un poco de historia: Hasta no hace muchos años, el hombre siempre estuvo muy vinculado a su territorio, del cual obtenía los recursos necesarios para la subsistencia de la población. Poco después de la llegada de los castellanos, desde la costa a las medianías la isla fue roturada a mano para sembrar y precisamente el reciente incendio ha dejado bien al descubierto las numerosas huellas de esta gigantesca obra realizada con un esfuerzo extraordinario. El bosque también fue explotado para las necesidades de los vecinos y para exportar; ahí quedan en el recuerdo aquellos lugares por donde se bajaba la madera hasta el mar. Además, todos los despojos forestales eran recolectados intensamente y la ganadería también contribuía decididamente a la limpieza de los terrenos. Los aprovechamientos forestales estaban regulados por los ayuntamientos, quienes solían tener un "guarda forestal" que velaba por el cumplimiento de las leyes.
Por todo ello, los montes y medianías estaban limpios y los incendios eran más fáciles de apagar y jamás llegaron a tierras de cultivo que siempre fueron una barrera natural entre el monte y las viviendas. Hasta entonces, los encargados de combatir el fuego eran los propios vecinos, quienes acudían rápidamente al primer "toque de fuego" de las campanas de la iglesia o al sonar del "busio" cuando aquellas no existían, entre los cuales siempre habían unas personas mayores encargadas de la coordinación. La eficacia de estos voluntarios era extraordinaria; pese a la carencia casi total de medios se apoyaban en la astucia y el gran conocimiento del terreno y el clima.
Por cierto, esa cultura de combatir el fuego, trasmitida siempre de padres a hijos también nos la ha sido arrebatada por los "técnicos" que en teoría saben más que el experimentado campesino, por lo que hemos pasado de combatientes a espectadores y eso no se puede permitir en un territorio tan expuesto a los incendios.
En los últimos cuarenta años, las cosas han cambiado radicalmente. Una mal entendida mejora de la economía insular hace que, de producir la mayoría de los productos que consumíamos hayamos pasado en muy pocos tiempo a depender de la importación, con el consiguiente abandono casi total del campo. Todo ello trae consigo importantísimos cambios medioambientales que hemos ignorado sin darnos cuenta de los graves problemas que esto nos podría acarrear.
En el tiempo antes señalado, el bosque y los matorrales han avanzado hacia los núcleos habitados, ocupando amplias zonas que antes fueron de cultivo y por otra parte también se ha permitido la construcción de viviendas y cuartos de aperos dispersos metidos prácticamente dentro del monte. Lo que antes eran amplias zonas de cultivos y frutales hoy se han convertido en eriales repletos de hierbas y arbustos. Las consecuencias de este cambio brusco de desarrollo ya las hemos señalado, de tal modo que ahora los incendios no sólo afectan al bosque sino también a las zonas que fueron de cultivos y a las viviendas y el ejemplo más palpable lo tenemos en los incendios de los últimos años, donde cada vez más se ven afectados los núcleos de población.
Ante estos nuevos fuegos urbanos, no podemos seguir con los mismos planteamientos; aprendamos de las lecciones que nos da la naturaleza. Lo sucedido en Fuencaliente hace un año fue muy grave y aleccionador y sin embargo parece que lo hemos echado en saco roto. Hay que decir rotundo y claro que no estamos preparados para un incendio de estas características; las soluciones no pasan, entre otras cosas, por desalojar a los vecinos y dejar las viviendas a merced de las llamas como sucedió la noche y mañana del 1 de agosto de 2009.
El problema no se resuelve cortando pinos centenarios o construyendo infraestructuras de muy dudosa viabilidad en el monte; sin lugar a dudas es mejor mirar al pasado y tomar las enseñanzas de nuestros abuelos Hay una cosa muy clara: si no hubiera combustible no habría fuego y si existiera en cantidades moderadas, también los incendios lo serían; si bajo el pinar hay poco pinillo, el fuego pasa, no arde de copas y cuando llegue el invierno ya hay capa vegetal suficiente para retener el agua, como se demostró fehacientemente en el pasado incendio en aquellos lugares donde el monte estaba limpio.
Por lo tanto, si no queremos volver a la agricultura, que sería una de las soluciones, tendremos que extraer combustible de otra manera y esta podría ser retirando materia vegetal, que la hay en cantidades infinitas y fabricando con ella, entre otras cosas, abono orgánico. Otra formula importantísima sería la ganadería, que de forma controlada nos limpiaría el campo y nos proporcionaría otros múltiple beneficios. Sin lugar a dudas, esto traería a la isla cantidad de recursos económicos y puestos de trabajo.
Si algo bueno tiene el fuego es que deja los campos limpios y muchos árboles y frutales, en su lucha por la supervivencia, brotan de nuevo con vigor, por ello es una buena oportunidad para su recuperación, manteniéndolos limpios de plantas agresivas. Lamentablemente, es una ocasión perdida; contamos las fincas restauradas en Fuencaliente con los dedos de una mano y nos sobran dedos.
Un aviso a navegantes: prácticamente la mayoría de la isla está expuesta a sucesos como los ocurridos el pasado mes de agosto y diciembre, por lo tanto, si no tomamos las medidas de prevención necesarias estaremos cometiendo un error muy grave; La Palma no puede permitirse "el lujo" seguir apareciendo en la prensa internacional con acontecimientos tan negativos.
UN AÑO DESPUÉS....a Fuencaliente le están pasando muchas cosas, posiblemente nunca se habrán producido tantos cambios en tan escaso tiempo; por "cambiarle" que no quede, incluso lo están haciendo hasta con su orografía.




cachorro1983
ME PREGUNTO UNA COSA,NO SOLO EN ESTE TEMA,SINO EN TODO
LO QUE ESTA PASANDO EN LA PALMA COMO EN EL RESTO DE
ESPAÑA:
COMO ES POSIBLE QUE UN TRABAJADOR,UN CIUDADANO
NORMAL,COMETA UN DESCUIDO,NO PUEDA AFRONTAR UN
PAGO,ETC.,Y A ESTE SE LE APLIQUE RIGUROSAMENTE LA
LEY.LUEGO, A ESTOS QUE COMETEN BARBARIES,GASTAN EL
DINERO DEL PUEBLO EN NO SE QUE,DEJAN A MILES DE
PERSONAS EN EL PARO,FAMILIAS SIN CASA,ETC., NO LES
`PASA ABSOLUTAMENTE NADA??
marafustar
A QUE NO CELEBRAMOS OTRAS FIESTAS .....MEJORES
marafustar
Y HASTA CUANDO SON LAS FIESTAS.....
marafustar
MUCHA FIESTA......QUE DESASTRE....EN UN PUEBLO QUE POCO
FALTA PARA LA RUINA....IGUAL...NO TIENE DINERO DESPUES
NI PARA EL PAN....PERO NO TE PROCUPES.....ROMERIAS, Y
MAGOS BAILANDO.....QUE NO FALTE...
ofibogo
y todo va a peor!!
tagrajito
por desgracia no se hemos aprendido nada ni hemos
hecho nada , siguen gestionando los mismos ineptos .
Ciertamente JJ , toda la culpa no es nio del abandono
del campo , dicho por los c c , ni por la existencia
del fuego , muy util en toda nuestra historia , lo malo
aqui han sido las deciciones durante y despues del
fuego , diria mas hasta el dia de hoy no se han
compensdo el daño de estops ineptos , quizas esto falto
por decir .
magec984
ni yo,ni muchos hemos olvidado esos trágicos días...y
creo que quedarán grabados en muchos de nosotros de por
vida! lametablemente y lo mas triste es..se ha avanzado
en algo o se ha hecho algo para intentar evitar en lo
posible otro desastre...mi opinión es que no!
Guataquero
De acuerdo al 90% con usted, Rastrillo. Quieren hacer
ver que las víctimas somos los culpables. Y no es así.
Si nosotros tenemos culpa por abandonar el campo ellos
tienen el quíntuple por obligarnos a ello. Yo no lo he
abandonado, pero es porque soy tozudo a más no poder.
La administración es el colmo de ineficacia y dejadez
con el campo. Un par de ejemplos: Uno, hace una semana
que el Consejo Insular de Aguas debería habernos
surtido de agua a la Comunidad de Regantes donde tengo
uno de mis terrenos, y todavía estoy esperando. Se nos
ha jodido la cosecha a los que tenemos verduras con
estos calores del demonio. Dos: hoy tengo el pelo bien
canoso, pero lo tenía negro y empezaba a afeitarme
cuando, en el año 79, si mal no recuerdo, hace ya 31
años, prometieron en las primeras elecciones a Cabildo
todos, toditos, todos los políticos que; "en unos
pocos años no se perderá en el Valle de Aridane ni una
gota de agua de escorrentía de La Caldera cuando llueve
en invierno". Treinta años después lo que se ha
avanzado en embalses de agua en el valle de Aridane es
una p.. mier...con perdón. Treinta años es tiempo
suficiente de cumplir las promesas, digo, yo. Pero han
tenido otras prioridades. Al campo van a pedir votos,
prometer y luego jodernos bien jodidos. ¿Cuándo
escarmentaremos, cuando mandaremos a estos inútiles al
paro?
rastrillo
Ya vemos que JJ se ha apuntado al discurso
propagandísta y malicioso de Wladimiro que ha
encontrado el origen de todos los males, a saber,
"la cultura de lo que el denomina "cultura
urbanita", cuando controla un presupuesto de MA
para la lucha contraincendios bestial. Este fué uno de
los que se pasó por Fuencaliente a soltar soflamas como
ésta y a descargar en los vecinos urbanitas las
responsabilidades. Vergonzoso discurso para quienes se
han cargado la agricultura, no impulsan el turismo, han
arruinado las medianías y han expulsado a los palmero
de su tierra. Pero lo que no se han cargado es la
cultura del monopolio (aquellos que importan tomates,
lechugas, pimientos, fruta.... son sus amigos) y la
cultura de la subvención pesebrera. Pero este es otro
debate amigos. El incendio de Fuencaliente tiene sus
causas en la mala gestión y prevención y
responsabilidades político-institucionales. "El
Fuego Mata" a unos más que a otros
Indiano
La gente puede ser el virus del cancer del planeta si
no cambian