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A la derecha de la imagen, el cañonero Canalejas aparece fondeado en el puerto de Santa Cruz de La Palma, el día 25 de julio de 1936.
A la derecha de la imagen, el cañonero Canalejas aparece fondeado en el puerto de Santa Cruz de La Palma, el día 25 de julio de 1936. |  publicada por: sgonzalez

La llegada del cañonero Canalejas a La Palma (25 de julio de 1936).

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28 de julio de 2010 a las 17:42 GMT |
La Semana Roja llega a su fin.

La madrugada del 18 de julio de 1936, el comandante general de Canarias, Francisco Franco, ordenó iniciar el golpe de estado contra el gobierno de la República, preparado a lo largo de la primavera.

Cuando la noticia llegó a La Palma, las autoridades oficiales se adelantaron y, rápidamente, tomaron el control de la Isla. Sus esfuerzos se dirigieron a preservar la legalidad republicana, mantener el orden y evitar derramamientos de sangre. Para lograr estos propósitos, contaron con la fidelidad de la Guardia de Asalto, la anuencia de la Guardia Civil y la asistencia de los sindicatos obreros que aportaron sus afiliados para improvisar unas milicias republicanas pobremente pertrechadas. La guarnición militar destacada en La Palma estaba técnicamente sublevada, pero sus mandos decidieron recluirse en el interior del convento de San Francisco, habilitado como cuartel, por aquel entonces. Durante los ocho días siguientes, cerca de treinta soldados permanecieron rodeados por las milicias republicanas.

Esta situación se mantuvo hasta el 25 de julio. El periodista Felipe Lorenzo nos recuerda el despertar de aquella jornada:

El 25 de julio se cumplían ocho días de guerra... Dejábase notar en el ambiente un ansia incontenible de saber noticias... Santa Cruz de La Palma permanecía a la expectativa, como un centinela en guardia... Dábase por descontado que, al ser este el puerto de la Isla, a él habría de recalar lo que el interés moviera...Con ávida curiosidad la ciudad entera se hacía ojos para sondear el horizonte.[1]

En realidad, desde el día 23 de julio, mediada la semana, el Delegado del Gobierno y sus colaboradores sabían que los militares insurrectos habían despachado, desde el puerto de Las Palmas, un buque de guerra para tomar la Isla e incorporarla a la zona sublevada. El barco transportaba tropas de infantería, un destacamento de ametralladoras y voluntarios falangistas como fuerzas de desembarco.

La mañana del 25 de julio, el delegado del gobierno de la República, Tomás Yanes Rodríguez, puso en marcha su plan para entregar la Isla sin violencias a las fuerzas expedicionarias provenientes de Gran Canaria. Él mismo, su amigo el Subdelegado de Marina y el jefe del destacamento de la Guardia Civil saldrían en un remolcador al encuentro del cañonero para entregar el mando de la plaza a su Comandante, salvando, así, el enfrentamiento armado.

Hacia las dos de la tarde, el barco fue avistado por los vigías. De nuevo, el periodista Felipe Lorenzo narra el momento:

En las primeras horas de la tarde de aquel día, apareció en el horizonte una imagen casi imperceptible. Pasaron unos minutos y la imagen se pronunciaba más. ¿Era un barco? Sí, un barco a la vista. No cabía duda. Sólo faltaba saber qué barco era. ¿Sería mercante? ¿Sería de guerra? Estos interrogantes constituían una incógnita para todos y una pesadilla para algunos. Pero en el espacio de una hora, quizás menos, se sabría la verdad. Treinta minutos bastaron para que se proyectara frente al puerto la silueta de este barco. Mas ya nadie hacía preguntas de si era mercante o de guerra. La pregunta ahora es otra: ¿Qué barco de guerra es este? ¡El Canalejas!, Empezaron a decir los expertos. ¡El Canalejas!, ¡El Canalejas!, Repetían todos. Sí, era El Canalejas. Un barco de guerra que estaba al servicio de los sublevados y venía con tropas a tomar La Palma.[2]

Parte de la población se aprestó a la defensa, agolpándose ante la Delegación del Gobierno, desde donde se dispararon cohetes para dar la alarma y convocar a la resistencia. Sin embargo, en esta oportunidad, las autoridades republicanas exhortaron a los ciudadanos a que consintieran la ocupación para evitar una tragedia a la Isla. No fueron atendidas por todos. Un sector considerable de los habitantes de la Capital rechazó entregar La Palma a los militares insurgentes y desobedeció las consignas de las autoridades.

Los ánimos se enardecieron. A las tres de la tarde, varios milicianos entraron en la sede del Nuevo Club para detener al miembro de la Unión de Derechas José López y Martín Romero. Mientras el dirigente derechista era atado a una silla y retenido en la sede de la Federación de Trabajadores de La Palma, el asedio al cuartel se reforzó, pues se temió una salida de la guarnición cercada. En el interior del antiguo convento de San Francisco, el capitán "ordenó a la tropa ponerse el correaje y municionarse a razón de cien cartuchos, repartiendo las granadas de mano entre los que las sabían arrojar"[3]. En el otro extremo de la ciudad, el gentío rodeaba la Delegación del Gobierno e incitaba a la Guardia de Asalto a que se pusiera al frente de la multitud para rechazar el desembarco. La Guardia de Asalto, obediente a las autoridades republicanas, se niega y es, primero, increpada, y después, tiroteada desde la calle, teniendo que replegarse al cuartel de la Guardia Civil. No obstante, tres guardias de asalto hicieron causa común con la población y repartieron las escasas armas sobrantes. También, algunos dirigentes socialistas y comunistas, que habían integrado el comité del Frente Popular durante la semana, distribuyeron algunas armas. Por su parte, el presidente comunista del gremio de Oficios Varios, encargado de las milicias populares, ordenaba a cuatro hombres que se apostasen con dinamita en las inmediaciones del muelle. Una muchedumbre encrespada se dirigió al puerto para esperar al Canalejas. Grupos de milicianos armados con revólveres y escopetas se parapetaron en el Risco de La Luz para dominar a tiro de pistola el muelle. Mientras, en la sede de la Federación de Trabajadores, el secretario de la organización, acompañado de varios afiliados, destruía listas de afiliados y documentos.

A las cuatro y diez de la tarde, fondeaba el cañonero Canalejas en el puerto de Santa Cruz de La Palma. Desde el puente del barco "se vieron grandes grupos de gentes, al parecer en actitud hostil, en los alrededores del muelle"[4]. El comandante del Canalejas, Fernando Meléndez Bojart, recibió a bordo al subdelegado de marina en La Palma, a quien dijo "que le daba media hora de plazo para que se presentase a bordo el ayuntamiento y los cabecillas revolucionarios de la isla, y que caso de no hacerlo tendría que bombardear la población"[5].

Francisco Herrera Araneta, el subdelegado de marina, regreso al muelle y enseguida informó a la multitud que se agolpaba en las instalaciones portuarias de que los militares estaban dispuestos a bombardear la ciudad y "daban media hora de plazo para que se rindiese la población y que en caso contrario harían el desembarco y aquellos que cayesen serían hechos prisioneros"[6]. Los milicianos comenzaron a desalojar el muelle. Buena parte de la población huye ante el temor a la batalla que estaba a punto de desencadenarse. El comandante del Canalejas prosigue con el relato de los acontecimientos:

Transcurrida media hora regresó el subdelegado marítimo diciendo que el ayuntamiento no se atrevía a venir a bordo y que los cabecillas estaban huyendo. Ordené embarcar un bote para empezar el desembarco de las fuerzas pero antes de hacerlo y con objeto de despejar los alrededores del muelle donde había mucha gente que...pensaba atacar a la fuerza con dinamita, dispuse que se hiciera un disparo de cañón sobre un desmonte próximo al muelle. Tan pronto como se hizo este se dispersó la gente del pueblo y salió el bote hacia tierra...[7]

Las milicias republicanas abandonaron sus posiciones. Mal armadas, huérfanas del mando gubernativo, carentes de la dirección de parte de sus líderes, perdido el respaldo de la Guardia Civil y de Asalto, el cañonazo del Canalejas terminó de quebrar su ánimo pues le hizo ver la inviabilidad de una resistencia a ultranza. Meses más tarde, uno de los policías municipales de la Ciudad recordaba que

tenía orden del Jefe de Policía de presentarse en la Delegación del Gobierno cuando supiese la llegada de algún barco, suponiendo fuese para oponer resistencia al desembarco... cuando llegó el cañonero a La Palma estaba en su casa, de paisano y marchó a la Delegación; que el Jefe le dijo fuese por la pistola, sin decirle para qué, y cuando regresó con el arma, todo el mundo corría y no le pidió instrucciones al Jefe para correr, porque corría también[8].

La retirada de las milicias explica que el comandante de la fuerza de desembarco encontrase "esta población completamente desierta y sin la más insignificante resistencia"[9]. Entretanto, los mandos del destacamento obtuvieron la confirmación de que el Canalejas transportaba refuerzos en su ayuda, cuando el jefe de la compañía de desembarco les comunicó "desde el Ayuntamiento, que había llegado hasta allí sin resistencia, y que seguía desembarcando fuerza"[10]. Rápidamente, los militares de la guarnición "salieron del cuartel ocupando la plaza de San Francisco, y calles adyacentes, en cuyo momento, llegaba la fuerza de desembarco al sitio denominado la Alameda, muy cercano al cuartel, reuniéndose todas las fuerzas y marchando juntos al Ayuntamiento donde se procedió a dar lectura al Bando de declaración del estado de Guerra"[11].

Una vez reunidas las tropas desembarcadas, la guarnición de la Isla y el destacamento de la Guardia Civil, se procedió a dominar el resto de la Capital. El grupo de falangistas voluntarios que transportó el Canalejas, controló la cárcel, "dando libertad a los presos pertenecientes a Falange Española, que se encontraban detenidos"[12]. Las tropas acuarteladas durante la semana tomaron los enclaves de la población encomendados en las instrucciones para la ejecución del golpe militar. Se ocuparon, "según las órdenes recibidas, los edificios de Telégrafos, Teléfonos, Ayuntamiento, Cabildo y Delegación"[13]. Al final de la jornada "se montaron guardias en el lugar denominado risco de La Luz y patrullas por la población y en el Electrón, fábrica de Luz"[14]. La Ciudad vivió sobresaltada la madrugada del 26 de julio. Según recuerda Florisel Mendoza, "aquella noche no se pudo dormir en Santa Cruz de La Palma por el temor al tiroteo constante. Al parecer, el miedo a alguna resistencia fue la causa de los disparos" [15].

Las milicias populares habían retrocedido, instintivamente, hasta alcanzar la salida al campo. Sin cruzarse disparos, al paso que avanzaban los militares desembarcados, los milicianos armados se replegaban. A su frente, la Guardia Civil habían hecho causa común con los refuerzos militares; a sus espaldas, la guarnición podía salir del cuartel en cualquier momento, dejándolos entre dos fuegos. La resistencia era inviable, así que aquellos jóvenes guardaron sus revólveres en el cinto, colgaron de los hombros las escasas escopetas y abandonaron la Ciudad. Los partidarios del Gobierno no fueron perseguidos mientras se alejaban de Santa Cruz de La Palma y emprendieron el camino de una huida que algunos tardarían en desandar y otros no lo harían nunca.

Durante ocho días, mientras el resto del Archipiélago caía, paulatinamente, en manos de los militares sublevados, La Palma continuó obedeciendo al gobierno de la República. El comunicado emitido por la Comandancia Militar de Tenerife, el 26 de julio, cerraba, oficialmente, la llamada Semana Roja:

Teniendo noticias esta Comandancia Militar de que en Santa Cruz de La Palma numerosos grupos rebeldes al alzamiento nacional tenían dominada a la población, aunque sin cometer desmanes, sin que pudiera salir del cuartel la escasa guarnición del Ejército, Guardia civil y asalto allí existente, dispuse la rápida salida de una columna de desembarco desde Las Palmas a bordo del Cañonero , con órdenes severísimas para dominar a todo trance la población. Comunica el jefe de las fuerzas expedicionarias que ha logrado sin novedad realizar el desembarco en Santa Cruz de La Palma, apoderándose del ayuntamiento y uniéndose a la guarnición: los rebeldes han huido en desbandada internándose en el monte.[16]

 


[1] LORENZO, Felipe: Crónicas de mi pueblo, Imprenta Afra, Tenerife, 1978, p. 145.

[2] Ibíd., p. 146.

[3] Declaración del capitán Álvaro Fernández Fernández, causa 76/36, leg. 158, Archivo Capitanía General de Santa Cruz de Tenerife (ACG).

[4] Acción Social, La Palma, 24 de julio de 1937.

[5] Declaración del comandante del Canalejas Fernando Meléndez Bojart, causa 76/36, leg. 158, ACG.

[6] Declaración del oficial del Viera y Clavijo Juan González del Pino, causa 96/36, leg. 154, ACG.

[7] Declaración del comandante del Canalejas Fernando Meléndez Bojart, causa 76/36, leg. 158, ACG.

[8] Declaración del policía municipal Víctor Blanco Ayala, causa 165/36, leg. 150, ACG.

[9] Informe redactado por el comandante de caballería Bartolomé Guerrero Benítez, causa 76/36, leg 158, ACG.

[10] Declaración de Capitán de Artillería José Gil de León Entrambasaguas, causa 76/36, leg. 158, ACG.

[11] Declaración del capitán Álvaro Fernández Fernández, causa 76/36, leg. 158, ACG.

[12] Declaración del falangista grancanario José Muedra, causa 76/36, leg. 158, ACG.

[13] Declaración del comandante Baltasar Gómez Navarro, causa 76/37, leg. 158. ACG.

[14] Declaración del capitán Álvaro Fernández Fernández, causa 76/36, leg. 158, ACG.

[15] MENDOZA SANTOS, Florisel: Con los parias de la tierra, Centro de la Cultura Popular Canaria, Tenerife,2004,p. 67.

[16] El movimiento nacional en Tenerife. La situación en La Palma, Gaceta de Tenerife, 26 de julio de 1936.

 

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29 comentarios
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PedroLuis
PedroLuis

¿Qué les apetece tomar? Creo que ha llegado el momento
de hablar del tiempo, caluroso por cierto, o avanzar si
el Gran Premio de Bélgica será este fin de semana para
Alonso. En moto GP, salvo desgracia, Lorenzo no creo
que pierda el Campeonato; lo siento por Pedrosa.
Par mí una caña, ¿y para ustedes?

Publicado el 27 de agosto de 2010 a las 12:52 GMT
estaca
estaca

De nuevo, lea bien, Sr. Sgonzalez: no dije “en esta
plaza”, sino “en este periódico”. Saludos

Publicado el 27 de agosto de 2010 a las 11:41 GMT
sgonzalez
sgonzalez

Buenos días. Se confunde Estaca. Por esta plaza pasean
muchas personas que no pueden estar sometidas a que el
único límite de sus opiniones sea “la forma y manera”
que usted crea más conveniente. Tiene usted la misma
libertad que tenemos todos.

Publicado el 27 de agosto de 2010 a las 09:18 GMT
estaca
estaca

D. Pedro tiene usted razón en lo que dice. Seguramente
me he expresado de manera insuficiente al decir aquello
de opinar sobre lo que se conoce en profundidad. Eso
venía a cuento de la supuesta contundencia que se me
atribuyó en un tema que conozco de primera mano (las
actuaciones de los sindicatos y de los que ahora llaman
otros –no yo– los “parasindicatos“, todos de la
enseñanza. Como la formación científica marca a uno, de
ahí viene el valor que le doy a los hechos documentados
versus declaraciones hueras de determinados personajes
que viven /bien) del dinero público en una capsula del
tiempo y que nos obsequian con unas letanías de cuando
la transición.

D. Pedro, yo sigo opinando en este periódico de la
forma y manera que crea mas conveniente

Publicado el 26 de agosto de 2010 a las 21:04 GMT
PedroLuis
PedroLuis

No lo dude Sr. "estaca", mejor o peor
encaminadas, tratamos de "sacar conclusiones de
este contraste de pareceres", por otra parte, muy
interesantes.
También le diré que su actitud, muy respetable, de
opinar sólo sobre lo "que conoce en
profundidad" nos priva de compartir (o no)
pareceres, sobre muchos temas que afloran entre
paseantes de la "plaza". En realidad, si uno se
limitase a opinar únicamente de lo que "conoce en
profundidad", pienso que correríamos el riesgo de
convertirnos en autistas.
Saludos, compartidos con D. Salvador, a quien
reconocemos el mérito y debemos gratitud por
posibilitar esta saludable "plaza".

Publicado el 23 de agosto de 2010 a las 01:53 GMT
estaca
estaca

De acuerdo. Le agradezco la existencia de su blog que
me ha permitido expresar mi (modesta) opinión sobre
algo que desgraciadamente ha padecido – y sigue
padeciendo –muchos profesores y por ende sus familias.
No tengo la menor duda de que la gente que pasa por esa
plaza – que es mayoría silenciosa, como lo son los
canarios – sabrá sacar sus conclusiones de este
contraste de pareceres.

También le diré que estoy que estoy leyendo su extenso
e interesante publicación “Historia contemporánea de
La Palma (1766-2000)”. No le daré mi opinión sobre el
particular porque de lo que no conozco en profundidad,
no opino.

Un cordial saludo

Publicado el 22 de agosto de 2010 a las 11:14 GMT
sgonzalez
sgonzalez

Buenos días. Creo que nuestros pareceres han quedado
expuestos y, quizás, ha llegado el momento de ceder el
turno a los paseantes que cruzan por esta plaza y, a
veces, vienen a sentarse a la sombra de la pérgola. Un
saludo.

Publicado el 22 de agosto de 2010 a las 09:46 GMT
estaca
estaca

Le vuelvo a contestar a lo dicho. Antes que nada le
diré que le nombro por su profesión y nombre por la
sencilla razón de que en su presentación lo dice y me
dirijo a usted, por también por la sencilla razón que
es quien me ha contestado. Créame, el nombrarlo ha sido
mera formalidad. En adelante no lo nombraré, ya que es
lo que desea.
Por otra parte, no tema, nunca encontrará en mis
opiniones ningún juicio de valor sobre su persona, - ni
contra ninguna otra - a la que no tengo el gusto de
conocer ni siquiera de oídas, sólo por lo que escribe
en el blog. Otra cosa es los juicios de valor sobre los
comportamientos de personajes públicos, políticos y
sindicalistas que se nutren de lo que tanto usted como
yo pagamos a Hacienda. Siempre tengo presente que el
origen de los Parlamentos y lo que se deriva de ellos
fue controlar las perras públicas y a quienes hacían
uso y abuso de ellas.

Reconozco que emplear la palabra “modesta” es una
redundancia ya que, los opiniones de un currante de a
pie, como yo, que no represento a ningún grupo,
asociación, peña, etc. son necesariamente es modestas.
No veo que tenga entonces relación con que sean
“comedidas” o no. Tampoco se a lo que se refiere el
término bíblico de “piel de cordero”. Parece
contradictorio con lo otro que dice ….

En democracia se puede y se debe manifestar las
opiniones - cuantas más y más discrepantes mejor – que
es la savia de esa delicada planta que hay que cuidar y
vigilar con constantemente. De lo contrario vienen los
redentores por la derecha o por la izquierda y nos
dejan en ayunas a los de a pié. Los dirigentes (y sus
hijos) de un lado u de otro ya sabemos como cambian
rápidamente de chaqueta cuando se da vuelta la tortilla
y siempre, no se como se las arreglan, pero siempre
están en el machito. Usted que sabe mucho de historia,
mire quienes eran los padres de quienes nos gobiernan
hoy y cuando gobernaron ellos también.

Discrepo con usted en cuanto a lo de utilizar
determinados términos recogidos en el M. Moliner o en
la RAE. Yo opino que es una cuestión de exactitud. Yo
por formación y vivencias soy más bien partidario del
“prohibido prohibir” y de dejar que cada una se
exprese libremente.

Creo que lo que les interesa a los lectores es el tema
de fondo. Usted me atribuye frases que yo no he dicho
(“Y usted plantea que la Consejera de Educación esta
realizando una gran labor porque ha implantado la
acogida temprana y las horas de refuerzo por la tarde”,
“Usted levanta una fachada para que no veamos la ruina
del interior”). Repase lo que he dicho. Yo lo que digo
y mantengo es que esas medidas (que además generan
puestos de trabajo para los interinos, no para los
sindicalistas) favorecen a los trabajadores, ya que
pueden dejar a sus hijos en la escuela pública y que
tendría que haber sido exigida desde hace años por
quienes dicen defender a los trabajadores.

Tampoco dije que los 232 millones de euros eran para
esos dos programas, sino para los sexenios del
profesorado. Esa cifra fue ocultada por los sindicatos,
y, como todo el mundo sabe, salió a la luz pública en
una carta de un director de un IES de Granadilla,
publicada – valga la redundancia – en varios
periódicos. A partir de ese momento fue cuando el
profesorado se cabreó de veras y los sindicalistas
pasaron a la clandestinidad, por miedo que los
corrieran a gorrazos: desde entonces no se ha habido un
avistamiento de ningún pájaro de esos en centro
alguno.

El desmantelamiento de la enseñanza pública de calidad
en España y por ende la posibilidad de promoción
social de los hijos de las clases menos favorecidos se
produjo con la LOGSE. Eso nadie ya lo discute, por lo
que pasamos a Canarias. Aquí, el declive de la
enseñanza pública se acentuó mas a partir de que unos
clérigo-sindicalistas se hicieron cargo de la
Consejeria. Eso fue en primavera de 1993. Cuando esos
sindicalistas cambiaron la sotana por el coche oficial
fue cuando se hundió la enseñanza, pero, el
Viceconsejero, sindicalista y excura, declaró a la
prensa que Canarias no entraba en el Sistema Nacional
de Evaluación (o algo así se llamaba) no se porqué
razones formales. La reales era el enorme fracaso
escolar. Sin embargo fue la Consejería de Educación que
más invirtió.

Los alumnos que anualmente obtienen mejores resultados
escolares en las pruebas mundiales, son precisamente
los alumnos de países del tercer mundo, en particular
del sudeste asiático. No creo que sea por alta
inversión, por disponer equipos de Orientación o tener
grupos flexibles o rígidos.

Publicado el 21 de agosto de 2010 a las 23:45 GMT
sgonzalez
sgonzalez

Buenos días. Desde que la actual Consejera de Educación
asumió el cargo (en realidad, desde 1999) la inversión
en Educación en Canarias ha ido disminuyendo, a pesar
de que el Producto Interior Bruto de las Islas se
mantuvo en ascenso hasta el año 2009. El efecto de esta
política es que el Archipiélago aparece a la cola de
todos diagnósticos sobre el estado de la enseñanza que
se han realizado a nivel nacional e internacional. La
consecuencia es que las oportunidades para superar la
crisis económica se han visto mermadas
considerablemente. Los gobernantes se descuidaron en la
época de abundancia y no prepararon los tiempos de
penuria.

A lo largo de los últimos años, han aumentado las
ratios de alumnos por curso y profesor, se ha reducido
la dotación para los equipos de Orientación y de
Pedagogía Terapéutica -lo que ha supuesto menos
profesionales para atender a los alumnos con
necesidades educativas especiales-, se han suprimido
los grupos flexibles y los apoyos educativos en Lengua
y Matemáticas, se han eliminado ciclos formativos a lo
largo y ancho del Archipiélago, se han suprimido cursos
y lenguas en las escuelas oficiales de idiomas, los
problemas de convivencia continúan sin resolverse, los
colegios e institutos se quejan de que las bajas de
profesores no se cubren hasta un mes después, estamos
entre las últimas comunidades de España en cuanto a
número de ordenadores por alumno… . Y usted plantea que
la Consejera de Educación esta realizando una gran
labor porque ha implantado la acogida temprana y las
horas de refuerzo por la tarde, cuando, encima, varias
asociaciones de padres han protestado públicamente
porque las subvenciones prometidas no han llegado a
tiempo. Usted levanta una fachada para que no veamos la
ruina del interior. Más de doscientos millones de euros
para ambos programas: por favor, que venga una
auditoria y los vea.

Nos informa de que no es ningún personaje público, ni
ha ocupado cargo alguno en ninguna administración.
Tampoco ha pertenecido ni pertenece a partido político
alguno. Usted escoge el anonimato y así lo aceptamos.
Pero, entonces, prescinda de compensar su secreto
publicitando el DNI (nombre y profesión) de sus
interlocutores.

Lo de las meretrices o lo de los macarras no es ni
categoría, ni anécdota, es una cuestión de buenos
modales. Vale que usted considere probada su opinión
por los argumentos que se construye, pero no parece
coherente decir que su opinión es “modesta”, y,
después, en base a ella, lanzar improperios contra los
que no comulgan con su forma de pensar. Viste usted a
sus juicios con piel de cordero. Si de verdad, sus
opiniones son modestas, deberían ser más comedidas.
Pienso que el anonimato en la red puede servir para
otorgar más libertad, pero, precisamente por disfrutar
de ese privilegio, debemos ser mucho más respetuosos.

Apelamos a la cortesía de la que presumió en su última
intervención para suavizar el lenguaje, pero, de
ninguna manera, para tomarse el trabajo de realizar un
comentario para contestarme. No hace falta que gaste su
cortesía en ese esfuerzo. Es usted libre de hacerlo o
no.

¡Ah! y no se preocupe más por nuestro salario. Ahora
toca austeridad y solidaridad. Para el futuro soy
optimista. Los docentes nos ganaremos la vida con
nuestro trabajo y nuestra unidad.

Publicado el 21 de agosto de 2010 a las 19:51 GMT
PedroLuis
PedroLuis

Interesado y documentado debate sobre los
"sindicatos" y la "homologación". Nunca
pensé que los "cañonazos del Canalejas"
derivaran a estos campos. Es la ventaja que ofrece el
pasear por "La Plaza" y, además de opinar con
mejor o pero fortuna, escuchar con atención. Saludos.

Publicado el 20 de agosto de 2010 a las 23:16 GMT
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