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Juguemos a descubrir paisajes…

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05 de septiembre de 2010 a las 21:00 GMT |
Mágicas llanadas laceradas por las sorribas inconclusas de algún pelotazo añejo

Se me ha ocurrido que podríamos plantear una especie de acertijo que invite a la lectura y a la participación facilitándonos al mismo tiempo la posibilidad de desvelar entornos próximos, quizás desconocidos para algunos, olvidados o simplemente despreciados porque nadie nos ha enseñado la forma de aclarar los ojos para poder verlos en todas sus dimensiones.

Para empezar este juego lo mejor sería una somera descripción anónima de un rincón de La Palma que por su paisaje, belleza e interés científico merezca la pena traer hasta aquí. Aunque simplemente sea para fortalecer nuestro conocimiento sobre esta bendita tierra o erradicar nuestra, a veces, endémica ignorancia de aquello que nos rodea. Posiblemente así se pueda despertar al viajero explorador que todos llevamos dentro, aunque por los tiempos que corren casi que me conformo con entreabrir la puerta al juguetón compulsivo y bonachón de nuestros primeros años.

Mi primera apuesta es para un lugar abierto, pleno de gracia, estable y leal que despliega toda su energía liderada por erguidos paladines predispuestos para contemplar las acometidas de Eolo y cómo éste eterniza su lucha contra los campos de tabaiba dulce derribadas contra el suelo.

Según me contó un afable señor de allí, ya por aquel tiempo muy mayor, este era un maravilloso entorno salvaje, con una monotípica belleza constituida por un hermoso y abigarrado tabaibal que en la década de los años 60 el hombre -de nuevo la ambición humana- desgarró de una sola acometida: casi toda la obra de miles de años de desarrollo genético quedó aniquilada cuando palas y camiones roturaron sus suelos y expulsaron de malos modos la vida que acogía este jardín septentrional.

Hoy son campos para el galope de algún despistado noble que en su trotar diario tiene que esquivar las miles de espinas de tuneras y piteras que mancillan sus praderas como recordatorio de la insensatez humana.

Aún así, presenta un innegable sabor natural acorralado por laderas de fuertes pendientes y una muda fortaleza que delimitan sus mágicas llanadas laceradas por las sorribas inconclusas de algún pelotazo añejo, respetuoso solo con su línea de costa. Esta muere en un descarnado acantilado de unos 20 metros de altitud que, como un balcón abierto al océano, nos muestra ocho perlas cristalinas cuyas aguas a veces deslumbran con el verde esmeralda de la maceración de frutos con nombre obsceno, que entre parrandas y jaranas sucumben embriagados, cada vez menos, en ventas y bodegas. En otras, las menos, sublime espectáculo que nos aterra con el estruendoso rugido del mar de fondo que se come hasta las piedras y nos baña con millones de gotitas que conforman el vital y al mismo tiempo corrosivo spray marino.

Es un sueño pasear entre las ensalitradas tabaibas. Dispersas por la costa, nos ofrecen su sombra mientras son observadas por manchones de salados, tomillos de mar y siemprevivas que en los secos y arcillosos suelos del lugar ven pasar y desperdigarse la bulliciosa fauna en forma de pequeños estuches de vida que saltan y corretean por doquier. Campos de evolución que tras los muchos años sufridos por el olvido, y a pesar de sus heridas, aún guardan innumerables secretos por descubrir.

Estimados amigos, he intentado describir el lugar con la mayor precisión posible. Si no descubren este entrañable paraje palmero, no se preocupen, probablemente sea porque mi torpeza no me ha permitido enaltecer toda su sutil belleza; pero si lo reconocen, seguro que les traerá recuerdos y les apetecerá volver a explorarlo. De todas formas, no se desanimen: el misterio se desvelará en breve.

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Palabras clave:
garafía - septiembre - 2010 - estuche
Esta entrada tiene
10 comentarios
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Página 1
rgarcia
rgarcia

Pues sí, señores el lugar es Juan Adalid, en Garafía.
Custodiado como dice Juan Ramón por el callao de Don
Pedro y El Mudo. Son muchos los que me han comentado,
cuando me han visto, su acierto y los recuerdos que les
ha despertado esta lectura, lo cual me alegra. Para los
que no lo conocen y desean visitarlo háganlo en enero o
febrero por los contrastes y el verdor, pero cuidado
con la infernal pista de acceso del Cerradero puede ser
una verdadera ratonera incluso para los todoterrenos.
Por lo demás disfrutemos de ese extraño paraje de
nuestra Isla. Por cierto, en las piscinas naturales se
puede uno bañar; por supuesto el mar debe estar echado
pero sobre todo hay que conocer el paso para poder
bajar sino puede ser muy peligroso.
Juanerge, durante varios años era frecuente encontrar
en esa zona caballos y mulos, semisueltos (patas
delanteras amarradas). Desde luego no había galopes (ha
sido una licencia literaria). Tengo entendido que en su
momento hubo ayudas para sorribar y roturar los
terrenos que luego nunca se sembraron.

Publicado el 22 de septiembre de 2010 a las 17:49 GMT
Fcabrera
Fcabrera

Muchas gracias por sus correcciones sobre lo del Jaguar
y lo de la caña Don Juanenerge. No se lo pude preguntar
a la persona que me lo contó hace años antes de
escribirlo porque ya murió.
Y si a ver que nos cuenta Don Rafael si es o no su
paisaje Juan Adalid.

Publicado el 22 de septiembre de 2010 a las 16:56 GMT
juanerge
juanerge

Bueno al final resulta que no estaba tan mal
encaminado, hay mas participantes que piensan que es
Juan Adalid. A mi no me pega lo del pelotazo con esa
zona, ni lo de los nobles brutos (= equinos) galopando
por allí. Pero espero que pronto Don Rafael nos saque
de dudas.
Y por precisar, como soy viejo, en los Sauces en
aquella época no había sino un Jaguar, era de Don
Crispiniano que era farmaceutico. Los que plantaron la
caña en Juan Adalid, fueron de la familia Sentis,
también de los Sauces por ese entonces, para su fabrica
de ron. Pero ese es otro cantar.

Publicado el 22 de septiembre de 2010 a las 13:43 GMT
Celia
Celia

Me lo imagino como un lugar muy bonito en la costa
norte, Garafia o Barlovento? Perdone mi ignorancia. Me
gusta este juego, enhorabuena por la idea.

Publicado el 21 de septiembre de 2010 a las 22:01 GMT
GALVA
GALVA

Vaya, pues me perdí disfrutarlo....

Ahora podemos perder Tamanca, La Pavona....Mucha
Costa...

Y solo quedará la memoria ,o una fototeca, para que
nuestros hijos "disfruten"....Ay....

Ahora los del "jaguar" son capitostes
inmobiliarios o de cadenas hoteleras...

Bueno, no voy a agriarme, el finde, me hago la Ruta al
Niquiomo desde el Refugio de El Pilar(eso antes de que
lo borren del mapa, que hasta ahí pueden llegar si los
dejamos...)

Saludos...

Publicado el 20 de septiembre de 2010 a las 17:42 GMT
Fcabrera
Fcabrera

Juan Adalid.
Creo que el señor que lo sorribó (he oído que si para
plataneras y también para caña de azúcar) iba a ver las
obras en un jaguar..., en los años 60, por las pistas
de Garafía. No creo que le durasen mucho, ni el jaguar
ni las fincas.

Publicado el 20 de septiembre de 2010 a las 16:47 GMT
jlima
jlima

Ignorante de mí, creo, como Juanerge, que es un espacio
de la costa de Mazo...no me pida más detalles que no
llego a tanto. Un placer leerle, como siempre.

Publicado el 20 de septiembre de 2010 a las 13:39 GMT
juanramon
juanramon

Paisaje singular, rincón de paz y sosiego, adalid
custodiado en silencio por sus guardianes, el callao de
Don Pedro y el Mudo.

Aprovecho para felicitar a otro Pedro, asiduo
comentarista de este blog, por su cumpleaños
(felicidades, Felo por la idea y Pedro Luis por el
cumpleaños). Mando un link por si quieren curiosear un
poco con las imágenes de la costa garafiana.

Publicado el 18 de septiembre de 2010 a las 20:49 GMT
juanerge
juanerge

¡Por fin! Estaba esperando el día 17 para felicitarle
por esta ocurrencia y para animarle a que de vez en
cuando nos amenice con una descripción tan amable de un
entorno, como solo la puede hacer un amante de la
naturaleza como usted, al que además, da gusto leer. Su
descripción del lugar es, seguro que suficiente, aunque
no para un ignorante como yo. Conozco un entorno
parecido ( Bajamar en Juan Adalid,Garafia) pero esto
que vd describe me da que esta mas por la costa de
Mazo. Espero que en algún momento nos lo desvele y
sorprenda nos de vez en cuando con una adivinanza de
esta, nunca mejor dicho, naturaleza.

Publicado el 17 de septiembre de 2010 a las 12:57 GMT
PedroLuis
PedroLuis

Sinceramente, si ya no lo somos, a muchos nos gustaría
convertirnos, como "Juan", en "adalid"
defensor de este misterioso paisaje real.

P.D. Escribo de madrugada, porque mañana salgo a
primera hora a un congreso en Azores; estaré fuera unos
días.

Publicado el 17 de septiembre de 2010 a las 02:27 GMT
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