
Sinceramente creo que es muy necesario realizar esfuerzos para hacer llegar a la opinión pública el trabajo efectuado por Asociaciones, Instituciones, Consejería de Medio Ambiente y Gobierno de Canarias sobre nuestros ecosistemas. Asimismo, pienso que la Educación Ambiental es un inmejorable instrumento de divulgación y concienciación ciudadana que debería buscar la unión y complicidad de todos los grupos relacionados con esta línea de trabajo. Por eso, cuando he observado la polémica desatada por la suelta de tortugas -un acontecimiento que debería ser de regocijo-, me he sentido afligido, sobre todo por los motivos que la ha provocado. Entiendo que el fin de este tipo de actuaciones es buscar el apoyo de la población y la reintroducción de especies rehabilitadas, por eso hay que tener mucho cuidado en cómo se ejecuta este proceso, ya que no se pueden enviar mensajes erróneos a los ciudadanos.
Me parece increíble y penoso que durante estos últimos años se hayan realizado sueltas de especies en La Palma sin el conocimiento de los técnicos del servicio de medio ambiente, pero aún me parece más lamentable saber que ahora existe un informe -desaconsejando las formas- realizado por el biólogo del Cabildo de La Palma y contrastado con la opinión de varios expertos -de reconocido prestigio en nuestras Islas- que han avalado las argumentaciones y alegaciones realizadas por él, y aún así nuestros políticos lo hayan ignorado continuando con las liberación de los reptiles. Creo que si se dispone de muy buenos técnicos especializados en diferentes materias, lo más lógico sería tener en cuenta sus observaciones y no pecar de soberbia y prepotencia ignorando sus informes. En este caso, en un afán de vender una imagen "pseudoconservacionista" con evidentes fines propagandísticos de un partido político. Al menos esa es la sensación que se ha dado.
Me consta que las ambiciones políticas de nuestro consejero (me imagino que con el conocimiento de nuestra Presidenta -si no es así, mal vamos-) le ha llevado a tergiversar la información, pues anunció en la prensa (a lo mejor le echamos la culpa a los periodistas) que se iba a celebrar un acto de suelta de tortugas recuperadas en los centros habilitados para ello en las dependencias del Cabildo de La Palma. Parece ser que esto es falso pues no fueron capturadas en La Palma, ni fueron recuperadas en ellas. Realmente son tortugas recogidas en otras islas y que vinieron en avión desde Gran Canaria. Esto en definitiva nos hace llegar a la conclusión de que o bien existe ignorancia sobre el proceso o bien se niega la verdad.
Igualmente tengo entendido que carecían, en el momento de su entrada en la isla y posterior liberación, de los permisos que debe otorgar el Gobierno de Canarias para movilizar especies consideradas en peligro de extinción. De ser así, ¿cómo es posible que el Seprona no haya impedido la entrada en La Palma de unos animales que no poseen las autorizaciones necesarias para ello? ¿Hubo órdenes superiores para que las dejaran pasar? ¿Es tanto el poder que les hemos dado a nuestros políticos que son capaces de influir en las decisiones de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado? Con todos mis respetos, resulta provocador que el Viceconsejero de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias haya utilizado, en sus declaraciones a la prensa (noticias Canal 11), la presencia de los Agentes del Seprona durante la liberación de las tortugas para habilitar este acto. Visto esto, parece claro que el mensaje que se envía a la sociedad es que hay ciudadanos de distinta categoría y que por eso se utilizan diferentes varas de medir. Me pregunto qué le pasaría a un palmero de a pie si hubiese realizado esto. ¿Habría tenido el mismo trato? Creo que no.
Señores, seamos serios. Aunque les cueste, hay que anteponer la conservación y bienestar de nuestros ecosistemas y especies al interés personal y político. Así, si tan interesados están en esta materia, se debería, por ejemplo, mejorar los medios personales y materiales del Centro de Rehabilitación de Fauna Silvestre y aumentar su dotación económica para facilitar y optimizar la atención a los animales heridos o accidentados que aparecen eventualmente en nuestra Isla.
En definitiva, hemos de encomendarnos a la conciencia y ética de todos ustedes, que por lo que nos vienen demostrando, últimamente es bastante escasa.
Diegich
A ver, que alguien me lo explique, ¿Por qué se
introducen especies de otras islas aquí? ¿Por fama?
¿Imagen?. No lo entiendo, o será mi cabeza que no lo
quiere entender...
FelixMMedina
En relación a algunos comentarios realizados, hasta
ahora, al respecto de esta problemática, me gustaría
aclarar algunas circunstancias que han podido dejar
dudas en los lectores y dar lugar a malentendidos.
En primer lugar quisiera dejar constancia que no tengo
ningún problema de tipo personal ni con técnicos de
otras Administraciones ni con los responsables que
conducen los designios políticos del Cabildo de La
Palma. Lo que si existe son claras discrepancias de
índole profesional, técnica o científica en cuanto a
los criterios generales que deberían regir las
actuaciones en temas de conservación de la naturaleza.
Creo, firmemente, que estas diferencias deben ir
dirigidas a enriquecer nuestro conocimiento y
establecer las bases que nos permitan desarrollar
adecuada y correctamente cualquier actuación que afecte
a nuestro entorno. En este sentido no tengo ningún
inconveniente en que mi informe se haga público, en
este o cualquier otro medio, para que esté disponible a
todos los ciudadanos y discutirlo con cualquier
interesado en el tema.
En segundo lugar, manifestar que nunca he estado, ni
estoy, en contra de que se realicen actividades de
educación ambiental en la que se vean implicados
ejemplares de la fauna silvestre. Creo que la educación
ambiental y la concienciación ciudadana son una
herramienta y un fin que cualquier programa de
conservación de especies de la flora y fauna amenazada
debe incluir en su planificación. Por ello, durante mi
trayectoria profesional en el Cabildo Insular, he
participado, colaborado y organizado numerosas
actividades de suelta de ejemplares rehabilitados con
la participación de numerosos escolares de isla. Se han
liberado un sinfín de ejemplares de pardela cenicienta,
búho chico, cernícalo e, incluso, tortugas marinas. Eso
si, siempre con ejemplares recogidos o capturados en la
isla de La Palma.
Finalmente, no quisiera olvidarme ni reivindicar la
profesionalidad y la prestación de los trabajadores del
Servicio de Medio Ambiente, tanto en su labor diaria de
conservación de la flora y fauna amenazada de la isla,
como en su colaboración y participación en las campañas
de educación ambiental que se han realizado y que se
continúan llevando a cabo, tanto en el Centro de
Rehabilitación de Fauna Silvestre como en el Vivero de
Flora Autóctona dependientes, ambos, de la Consejería
de Medio Ambiente del Cabildo Insular de La Palma.
rupicola
Los ciudadanos debemos ponernos firmes e intentar que
los políticos no hagan con nosotros y con nuestra
naturaleza lo que les venga en gana. Esto que han hecho
con las tortugas no tiene nombre. Ya no saben qué hacer
ni qué inventar para siempre salir ellos beneficiados.
Ahora no solo se suben el sueldo en épocas de crisis
sino que también quieren cargarse todo tipo de
ecosistemas, ya sean terrestres, marinos, etc. O
alguien les para, o acabaran haciendo con nosotros lo
que quieran.
Fcabrera
No sabía el coste del viaje de las Tortugas Pedro
Luis.
Gracias por la información
ificrates
Las cosas hay que hacerlas bien.
Algo mal hecho,hay que criticarlo,en su justa
medida,algo bien hecho hay que alabarlo.
Suelto tamaña perogrullada porque me parece que la
cuestion se ha enredado mucho.
Conque se corrigan los errores y se pida disculpas,yo
me doy por satisfecho.Sobre todo porque la proxima
suelta sera mucho mas fiscalizada.Como debe de ser.
Dar el voto implica un compromiso de vigilancia del
pueblo hacia el cargo publico.Es bueno y saludable
mantenerlo activamente.
Elisa
Es vergonzoso que se utilice una actividad teóricamente
conservacionista como es la suelta de tortugas por el
mero hecho de dar una buena imagen de un determinado
partido político. Y para colmo, la liberación de estos
reptiles se hace incorrectamente, sin el concentimiento
de los técnicos del servicio de medioambiente y además
ignorando a los biólogos que desaconsejaban la suelta.
paulita
¡Basta ya de mirar hacia otro lado!
Todos juntos deberíamos de hacer algo para detener
situaciones como las ocurridas.
¿Qué pasaría si en vez de una tortuga cambiásemos a una
persona de su hábitat? Cuando nos llevamos las tortugas
del lugar en el que viven al cambiarlas a otro se
sienten desorientadas y pueden, incluso, llegar a
morir. Debemos de proteger nuestro mundo deteniendo
fechorías como éstas.
JoseTomas
MUY CIERTO lo de sentimientos y sensaciones de la
naturaleza...
grajapalmera
“Estoy convencido que el Sr. Consejero, de reconocido
talante conciliador, tratará por todos los medios que
lo sucedido no vuelva a repetirse”. No se en que caso
se ha visto su talante conciliador, no hay que
confundir que sea un “sanote” sin aparente mala
intención. Con que no sepa nada de medio ambiente y se
deje engañar por algunos. Pero el responsable es el y
el único que responde ante el pueblo.
SALEMA
"Ahora bien, eso no debe convertirse en un
salvoconducto para ignorar las opiniones técnicas y
legales de un compañero cualificado y oficialmente
vinculado al Cabildo Insular. Estoy convencido que el
Sr. Consejero, de reconocido talante conciliador,
tratará por todos los medios que lo sucedido no vuelva
a repetirse."
Comparto su opinión D. Pedro Luis, y añado desde mi
punto de vista, que que tal vez sea hora de pedir
responsabilidades o me temo que todo quedará en bonitas
palabras.
art. 4.c) del Decreto 151/2002 establece la
prohibición genérica de, entre otras actividades, la de
poseer o transportar ejemplares de especies
catalogadas, vivas o muertas, así como sus propágulos o
restos, pudiendo autorizarse excepcionalmente las
mismas en aplicación del artículo 7.1 del referido
texto legal, siempre que no exista ninguna otra
solución satisfactoria y que ello no suponga perjudicar
el mantenimiento, en un estado de conservación
favorable, de las poblaciones de la especie de que se
trate en su área de distribución natural.
Un saludo.