
La historia de la humanidad está llena de civilizaciones que florecen y luego sufren un colapso ecológico que acaba en catástrofe al destruirse las condiciones naturales que sustentaban las poblaciones. De hecho si un lugar solo da para comer a 1000 personas no deberíamos desafiar a la naturaleza viviendo 10000 almas, porque probablemente 9000 pasarán hambre, aunque hoy en día seamos capaces de vivir artificialmente hasta unos niveles impensables, pero, ojo, siempre y cuando no se nos hunda el tinglado... Ejemplos tenemos muchos, quizás entre los más destacados estén los siguientes:
La isla de Pascua, con un pasado prehistórico paradisiaco presentaba una cobertura vegetal constituida por extensos bosques de palmeras y otros árboles. La sobreexplotación realizada por el hombre llevó a la práctica desaparición de esa cultura hacia el año 1200 d. C., y en un espacio corto de tiempo provocó un impacto inmediato que destruyó el territorio. Hoy en día queda una delgada capa de suelo sobre la roca madre donde se desarrolla un poco de agricultura y ganadería y por tanto sus habitantes únicamente viven del escaso turismo debido a sus buenas condiciones climáticas...
Algo similar aconteció a la civilización Maya, que en su esfuerzo por ganarse la vida y explotar los recursos, se "autoinmoló" al arruinar los biotas que la rodeaban cambiando localmente las condiciones climáticas de pluviosidad (se supone que disminuyó entre un 20% y un 30%) y de temperatura (aumentó localmente entre 3º C y 5º C), destruyendo así la dinámica de los ecosistemas y todo atisbo de futuro...
Pero eso no solo ha ocurrido en el pasado: está sucediendo en la actualidad. Así podemos hablar de un maravilloso laboratorio de la evolución como es la isla de Madagascar, en la cual viven o malviven la mayoría de sus más de veinte millones de malgaches. Esta macro-isla tiene una de las faunas más variadas y extravagantes del mundo, con animales que no se encuentran en ninguna otra parte pero que el hombre está poniendo en peligro (el 80% de sus bosques ha desaparecido) al explotar al máximo los recursos de todos los hábitats de este santuario de la naturaleza ...
Para seguir viendo ejemplos, realmente no hay necesidad de irse tan lejos: aquí, en Canarias, hemos llegado a extinguir prácticamente un ecosistema como fue la idílica y llorada Selva de Doramas (Gran Canaria), antiguo bosque de laurisilva que fue destruido entre el siglo XVIII y XIX (obtención de varas, carbón y suelo agrícola). Hoy queda poco más del 1% del relíctico bosque. Igual suerte corrieron las Dunas de Guanarteme. Ya más recientemente (década de los años 50), similar despropósito ocurrió con la Charca de Maspalomas (Gran Canaria), magnífica laguna costera de aguas salobres, claro representante de un biotopo marismeño que fue drásticamente transformado por las urbanizaciones hoteleras construidas en los alrededores que derivaron sus aguas fecales hacia ella.
Ahora nos asustamos y gastamos millones de euros en rescatar y recuperar lo que teníamos, pero por muchas plantas que sembremos y por muy limpias que estén sus aguas, lamentablemente son irrecuperables las innumerables especies de animales (al menos invertebrados) que desaparecieron para siempre.
Está claro que pasan los años y esto no ha cesado, seguimos en las mismas: consumir naturaleza para mantener nuestro status y luego llorar por nuestros paraísos perdidos.
Lo sé, estoy siendo pesimista. Aunque debemos de tener muy claro que si algún rincón de este planeta nos ha llegado natural o salvaje es porque no ha despertado interés en el hombre, por peligroso, por inservible o por escasamente rentable, ya que es propio de la condición humana alterar y acondicionar a sus necesidades cualquier espacio, permitiéndole como máximo llegar bien conservado hasta nuestros días.
Tristemente hemos organizado la huída hacia delante, por eso creo que es poco probable que esto cambie. Es razonable pensar que somos en estos momentos la mayor plaga que le ha caído a este planeta, desarrollando en nuestra inmensa locura la sensación de impunidad al considerarnos "creados a imagen y semejanza de Dios..." Si seguimos actuando con desprecio hacia los demás seres vivos, posiblemente en un tiempo no muy lejano la Tierra nos hará un juicio sumarísimo por los múltiples crímenes contra la biodiversidad, enviando nuestras miserias hacia una nueva extinción.
juanramon
Como cualquier otra especie, la humana ha estado
integrada en el medio ambiente en su momento.
Actualmente tan sólo unas pocas poblaciones indígenas
sobreviven en acorde armonía con su entorno. La
colonización de nuevos hábitats, desde el mar hasta la
cumbre e incluso se ha hablado de poder invadir otros
planetas, hace que nos comportemos como una especie
invasora más. Unas prosperan y otras no… Nuestra
capacidad de adaptar el entorno a nosotros en lugar de
ser capaces de adaptarnos nosotros a la naturaleza ha
conducido a un grave deterioro ambiental. Las
hambrunas, enfermedades y las guerras afectan a
cualquier especie animal y por ende a la humana. No
somos invencibles aunque muchas veces nos creamos por
encima de cualquier otro ser vivo. Nos extinguiremos,
al igual que otras especies y sin poder averiguar,
conocer y comprender a los otros seres con los que
compartimos el planeta. No hablo de una especie como
plaga, simplemente que quizás no esté en el lugar o
posición en el planeta que le corresponda. Así muchas
especies que en su país de origen están relegadas a
determinados enclaves o estatus, al llegar a otro
ambiente, carente de las amenazas iniciales, pueden
prosperar y volverse agresivas con las autóctonas.
Somos conscientes que nuestras acciones repercuten de
forma muy significativa en el planeta, que hay cambios
importantes en el clima y que hay muchas especies
animales o vegetales que escasean mientras que otras
proliferan de una forma alarmante, algunas veces a
escala global y otras local. Sin embargo, nos falta
capacidad para enlazar unas cosas con otras de una
forma precisa y muchas veces no nos interesa saber el
porqué ocurren las cosas. Hablamos de que hay muchos
lagartos, milpiés, ratas y ratones, y dispensamos
veneno por toda la isla intentando combatir aquello que
consideramos plaga (porque afecta a nuestros intereses
económicos o simplemente nos molesta). Sin embargo, no
pensamos o ignoramos los daños colaterales de tales
acciones y luego decimos que hay menos corujas, grillos
y muchos pajarillos que antes con sus armoniosos trinos
deleitaban al paseante y contribuían a conformar los
sonidos de la naturaleza. Cuando hablamos de veneno,
tan sólo pensamos en unas pocas especies pero hay
muchas otras a las que puede afectar. ¿Quién nos dice
que el afrecho que usamos para los milpiés, una especie
exótica (al igual que nosotros), no es consumido por
otras como los grillos?. ¿Quién nos dice que un veneno
se para en ese eslabón de la cadena alimentaria y no
pasa a sus predadores?. Esto lo vemos en los grandes
depredadores oceánicos como los peces espada y los
altos niveles de metales pesados que han acumulado en
su organismo como resultado de la ingesta de presas con
tales contaminantes. A veces una sustancia no mata en
el acto, pero resulta acumulativa y puede convertirse
en “una bomba” a largo plazo pudiendo afectar a su
calidad de vida e incluso a su capacidad para
reproducirse. Las acciones que acometemos para combatir
“especies molestas” y exóticas pueden repercutir
negativamente en las autóctonas o en nuestras mascotas.
Esto también es extensible al mundo vegetal y los
herbicidas. Todo está muy entrelazado y debemos
aprender a deshilachar cada hilacha de la inmensa
maraña que configura la telaraña de la vida. Estamos
rodeados de especies exóticas, que han llegado con
nosotros a estas islas. Las naranjas, aguacates y
plátanos que comemos son meros ejemplos. Somos meros
artífices de estos cambios que se producen a escala
planetaria. Hemos aprendido a convivir con ellas y las
usamos en nuestro provecho, incluso tenemos especies
vegetales alóctonas que en otros países tienen
aplicaciones alimenticias y medicinales que aún
desconocemos. Todo esto enriquece nuestra cultura
general y nuestro paladar, pero tenemos que tener
también en cuenta que disponemos de un patrimonio
natural muy rico en especies propias con un alto índice
de endemicidad y que si las perdemos no podremos
recuperarlas nunca más.
PedroLuis
Felo, sobre la Cumbre de Copenhaguen ya
"comenté" hace un momento en el blog de D. Luis
León Barreto.
Las Cumbres se hacen porque hay que hacerlas: la del
"plátano en La Palma" o la del "cambio
climático en Copenhaguen", o la de "Lo que sea
en Donde-Toque"...
Necesitamos hacerlas, para justificarnos ante nosotros
mismos y ante los demás...
Tal vez debíamos haber hecho una "cumbre sobre el
catálogo de las especies amenazadas"... A lo mejor
hubiésemos conseguido algo positivo, pero ya ves como
son las cosas... Ni siquiera con algo tan noble y
sencillo lo conseguimos, y eso que "cabemos en una
guagua"... Imagínate tu la lucha de intereses a
salvar en una cumbre como la de Copenhaguen...
Nada, anímate, que esto por lo que yo llego a ver no
pienses que va a cambiar en enero próximo...incluso
tengo ciertas dudas que cambie "pa después de
verano". Abrazos.
rgarcia
Amigo Pedro, después de los resultados de la Cumbre de
Copenhague creo que voy a seguir "pesimista"
unos cuantos días más. Espero que con el año nuevo se
me pase.
PedroLuis
Amigo Felo, tenía escrito un breve comentario
solicitándole un artículo "más alegrito" para
cerrar el año menos "pesimista"... y ¡zas!
justo antes de enviarlo se fue la luz (sucede con
cierta frecuencia aquí en Los Abades en días húmedos
como el de hoy, debido a la cantidad de sal que fruto
de la maresía acumulan los tendidos eléctricos cerca
del mar).
Pensé... "coño", a ver si va a ser verdad esto
del "pesimismo", que se está poniendo la cosa
"de apaga la luz y vamos"...
Felo, "antes o después" nos incluirán en el
"catálogo de especies extinguidas", así que
anímese, que "nuestras especies" están
acostumbradas a luchar contra la adversidad y los
caminos de la evolución son infinitos...
Saludos para Dácil, la parejita y resto de la familia.
No me dilato más, no se vaya a ir la luz otra vez... Un
abrazo.
GALVA
Mucha gente fue a ver “Apocalypto”, pero pocos llegaron
a darse cuenta que, la Civilización Maya fracasó, y
sufrió esa involución, que los llevo fuera de la
península del Yucatán, por ese AGOTAMIENTO
MEDIOAMBIENTAL de los Recursos, creo que tres siglos
antes de llegar los españoles( ahí la Peli se toma una
licencia)…….
Seria bueno que se repitiera la Película hasta en un
programa como La Mandrágora, u otro, y se debatiera LA
POSIBILIDAD DE QUE LAS CIVILIZACIONES SE DESINTEGRAN
POR ESOS MOTIVOS….Y que hay MEMORIA HISTORICA sobre
ello……
LO CIERTO ES QUE, YA LO DECÍA EL ENCARGADO DE BOSQUES
DE GREENPEACE: LA DEPREDACIÓN DEL MEDIO NATURAL SE
PRODUCE A TRAVÉS DEL TRIDENTE: ASFALTO, CEMENTO,
CÉSPED….
Con traducción Canaria: Puerto de Granadilla, anillo
insular, Autovía y conexión Remo-Fuencaliente (
descatalogación mediante), variopintos Campos de
Golfos, y el cinturón de cemento que se ha “deleitado”
con Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote, Fuerteventura….Y
ese “Pocerismo” con ingredientes tipo Emirato llamado
Dubai …
Y ahora nos toca,en La Palma, EL HORROR ESENCIAL, como
decía una comentarista y articulista….
Soy pesimista por mi tendencia racionalista; pero hay
que luchar hasta el final, no se si es mi carácter, o
se ha forjado este rasgo con mi personalidad, y mi
practica del deporte……….
SI SE PIERDE, SE HA DE PERDER COMO NADAL, LUCHANDO
HASTA LA ULTIMA BOLA, SIENDO UNA PESADILLA PARA EL
OPONENTE…..QUE NOS GANEN, PERO NO NOS DEJEMOS
VENCER….
dieppa
El artículo se dibuja verdaderamente pesimista, y es
que no es para menos. Realmente, como dice Felo, la
especie humana es peor que la plaga de langostas, es
capaz de aniquilar el aire, el suelo, la vegetación, el
agua y el resto de los seres vivos.
Nuestros políticos se reunian este mes en Coopenhague
para intentar reducir la contaminación atmosférica
entre otras medidas urgentes para salvar el planeta.
Los intereses económicos se impondrán, seguramente,
antes que los ecológicos. Vamos a ser optimistas para
comenzar con buen pie el nuevo año e imaginar un futuro
mejor para canarias y para el resto del mundo.
lolita
Resulta inquietante que hayan existido tantas
civilizaciones que terminaran por colapsar como
consecuencia de la destrucción de los recursos
medioambientales. Todas compartiendo esa especie de
ceguera colectiva que les impidió detectar los cambios
y tomar decisiones a tiempo. Y más inquietante resulta
comprobar que todas compartieron una brusca curva de
declive.
Afortunadamente conocemos lo que ha sucedido con tantas
civilizaciones y podemos sacar conclusiones pero yo
también soy ENORMEMENTE PESIMISTA porque a la luz de
nuestro comportamiento como sociedad poco estamos
haciendo por invertir el proceso.
Tito
Amigo Felo comparto tu pesimismo. Nunca en la Historia
ha habido tanta conciencia ecológica y paradójicamente
nunca en la Historia el medio ambiente y toda su
biodiversidad han estado tan amenazados como hoy en
día. Nunca en la Historia ha habido tanta tecnología
para producir alimentos y paradójicamente nunca en la
Historia ha habido tantos hambrientos. El capitalismo
salvaje e insolidario, disfrazado últimamente con la
piel del cordero del llamado desarrrollo sostenible (en
la interpretación que le dan nuestros gobernantes) nos
conduce a estas paradojas. Gandhi con su acostumbrada
lucidez lo expresó magistralmente:" En la tierra
hay suficiente para satisfacer las necesidades de
todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia
de algunos".
PedroLuis
Estimado Felo, el mundo en que nos movemos es
esencialmente antropocéntrico. Tanto, que eso de que
fuimos "creados a imagen y semejanza de Dios"
proviene del hombre y que seguramente quien lo expresó
debió pensar que suplantar a Dios era mucho, y lo dejó
simplemente en "semejanza".
Felo, en este artículo ciertamente además de
"pesimista" te muestras "trascendente".
Ocurre cuando fundimos sentimientos con principios
ecológicos, querencias con realidades incontestables.
Simplemente: es lo que hay.
Entre las especies "creadas" o "surgidas
fruto de la evolución de la vida sobre este Planeta
finito", ha surgido una con "inteligencia"
suficiente para acumular conocimientos e inventar
técnica, que le permite comportarse y actuar con mucha
ventaja sobre el resto. Eso, en los últimos 200.000
años (un suspiro, en la historia de la Tierra) ha
venido jugando un papel nefasto para la biosfera, más
notable a medida que se incrementa la población humana
y se agotan los recursos, hasta el extremo que en estos
últimos 100 años, a algunos no nos cabe la menor duda
de que caminamos hacia el colapso global. Eso parece
inevitable. Será antes o después, pero será, si como
nos enseña la ecología (o la filosofía de la biología)
los sistemas biológicos tienden a reajustarse y buscar
un "nuevo equilibrio".
Ante esa realidad, que me parece incontestable, caben
muchas reflexiones y actitudes. Pasividad, inquietud,
beligerancia. Todas son legítimas y filosóficamente
comprensibles.
Actitudes que se apoyan en la irresponsabilidad, la
ignorancia, la hipocresía, la avaricia, etc. La
condición humana es muy compleja y dada a clasificar y
diagnosticar. De ahí la enorme complejidad de encontrar
solución a los problemas ambientales, tanto da que se
afronten a escala global (cambio climático, pérdida de
biodiversidad, agotamiento de los recursos, etc.) como
local (puertos deportivos, campos de golf, residuos,
carreteras, etc.).
Buscar un modelo alternativo al que nos rige, se puede
alcanzar por la vía de la convicción y educación, o por
medio de la violencia o sacrificio parcial de la
población humana (ya lo he expresado aquí en otra
ocasión: econazismo: reducir drásticamente la población
de La Tierra a su cuarta parte, p. ej.).
La primera vía parece "más civilizada" y en esa
estamos algunos (muchos, aunque no suficientes), pero
los resultados, tanto globales como locales, son
lentos, demasiado lentos, tan lentos, que nos conducen
al PESIMISMO o REALISMO, llámalo como quieras.
SALTAMONTES
Buena reflexión Felo. Desgraciadamente "hace más
ruido un árbol cayendo que cien mil creciendo". Las
ansias de poder y dinero, a cualquier precio, de unos
pocos, dejan una huella de destrucción mucho más
importante sobre nuestro Planeta, que todas las huellas
constructivas de miles de ciudadanos juntas. El
problema está, en la mayoría ignorante y/o carente de
voluntad, que se deja llevar, guiado por miedos
irracionales, por esos "árboles que caen",
pertenecientes éstos, principalmente, a la clase
político-empresarial. Conocedores de este hecho,llos
principales medios de (des)información y las
administraciones públicas se esfuerzan tanto para tener
a este amplio sector de la población en el bolsillo.
Pero, también esta misma fuerza social es la que podría
sumarse a los "árboles que intentan crecer",
que creen y luchan por un mundo mejor y más justo. De
entrada, parece que la batalla está perdida, pero
existen muchos ejemplos, en el que particulares,
asociaciones de vecinos, plataformas ciudadanas,
organizaciones ecologistas, ..., le han ganado la
batalla LEGAL a gobiernos, ayuntamientos, empresas
constructoras, ...Existen muchos ejemplos en las
hemerotecas. Ahora mismo sólo se me ocurre el ejemplo
de 3 Cantos en Madrid: los vecinos consiguieron parar
la construcción de un campo de golf, que apoyaba el
ayuntamiento. AUNQUE NO PODAMOS SALVAR TODO EL PLANETA,
HAY QUE INTENTAR SALVAR LO QUE SE PUEDA.