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La revista Nuevo Mundo (Madrid) se hizo eco de las regatas celebradas en Canarias en mayo de 1909.
La revista Nuevo Mundo (Madrid) se hizo eco de las regatas celebradas en Canarias en mayo de 1909. |  publicada por: msuarez

Las primeras regatas en Canarias (y II)

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10 de enero de 2012 a las 01:21 GMT |
Los orígenes: una aventura

          La primera prueba náutica que podemos denominar como regata de altura fue la que se celebró entre las islas de Tenerife y Gran Canaria el 9 de mayo de 1909. Fue organizada por el Real Club Tinerfeño con motivo de la inauguración del edificio social del recién constituido Club Náutico de Gran Canaria (1908).

          La prensa local destaca la importancia de esta regata comparándola con la Regata Internacional de Cruceros que llevará a cabo el Club Náutico de Santander entre Santoña y Santander de sólo 20 millas náuticas de recorrido, cuando los clubes náuticos canarios se atreverán a organizar un prueba a mar abierto de más de 50 millas náuticas en la que participarán barcos de 7 a 9 metros de eslora. Asegura El Diario de Tenerife que cuando concurramos a las regatas del Cantábrico, sabremos poner bien alto nuestro pabellón isleño.

          Previa a la salida hacia el puerto de Las Palmas se realizó una regata frente a la ciudad de Santa Cruz de Tenerife en la que tomaron parte cinco balandros, tres tinerfeños y dos de Gran Canaria. La prueba, que consistió en un triángulo de 6 millas náuticas, estuvo marcada por un viento inseguro que los marineros llaman racheado por lo que las tripulaciones se vieron obligadas a llevar a cabo difíciles maniobras. Numerosas falúas de vapor acompañaban la regata desde donde gran cantidad de aficionados seguían con interés el discurrir de las embarcaciones. Tras varias horas de lucha contra el viento que incluso desapareció por momentos, los balandros llegaron a la meta en el siguiente orden: 

          1º "Chance´, cuyo velamen constaba de mayor, escandalosa, dos foques, volante y rastrera[1], del Real Club Tinerfeño patroneado por Robert Sampson con los señores Bluiett y Gilbray.

          2º "Mimi´, con mayor y dos foques, del Real Club Tinerfeño patroneado por Ubaldo Suárez.

          3º "María´, dotado de mayor, escandalosa, dos foques y volante, del Real Club Tinerfeño patroneado por Agustín Guimerá y tripulado por los señores Claverie y Fernández.

          4º "Rafael´, con mayor, dos foques y escandalosa, del Real Club Náutico de Gran Canaria patroneado por Matías Reina y tripulado por los señores Del Castillo, Massieu y Reina.

          5º "María del Carmen´, con mayor, escandalosa, dos foques, y mesanilla con escandalosa, del Real Club Náutico de Gran Canaria patroneado por Juan Ruiz[2], tripulado por los señores Cayuela y Delgado.

          El primer premio, consistió en un diploma del Real Club Tinerfeño y en una valiosísima alegoría de la Marina coronada con un reloj, regalo del Real Club de Gran Canaria, el segundo consistía en otro diploma y un hermoso reloj de oro para bolsillo, regalo del club organizador.

          El Jurado de la regata estaba compuesto por los representantes del Real Club de Gran Canaria Francisco V. Reina y Salvador Manrique de Lara, y por los del Real Club Tinerfeño señores Tulles y Cabrera; actuaba como presidente del mismo el Comandante de Marina Sr. Arriaga.

          Al día siguiente, a las 06.00 horas se procedió a dar la salida a la regata entre Tenerife y Gran Canaria contándose con el mismo jurado de regata que se traslada a Gran Canaria a bordo del "Viera y Clavijo". Participan las mismas embarcaciones que en la regata previa exceptuando el "Mimi". Las condiciones eran bastante duras con fuerte viento y mar encrespada.

          A falta de los modernos sistemas de comunicación que hoy disfrutamos, se emplean palomas mensajeras para las comunicaciones entre los balandros y la organización, así se sabe que a las 09.40 de la mañana los barcos navegaban con viento NNO en el siguiente orden: 1º "Rafael", a una milla del  "Chance", a media milla del "María", quien aventaja, a su vez, en media milla por barlovento al "María del Carmen". A las 12.00 horas el viento rola hacia el NNE manteniéndose el orden anterior.

          Finalmente la regata la ganó el "Chance" invirtiendo 10 horas y cuarenta minutos, seguido del "Rafael" que realizó la travesía en 11 horas veinte minutos, aunque el jurado decidió otorgar el segundo premio al "María del Carmen" debido a la compensación de tiempos. Cerró la clasificación el "Maria" que tuvo problemas con su velamen a lo largo de toda la travesía. Los premios fueron donados por la Diputación Provincial y La Compañía Interinsular de Vapores. Ya en Las Palmas se celebró otra regata en la que el "Rafael" se desquitaría ante los balandros tinerfeños.

          El éxito de estas regatas constituyó, según recoge el historiador Agustín Guimerá Ravina[3], un símbolo de sociabilidad, de exaltación capitalina, deportividad y prestigio de aquella burguesía portuaria isleña. Fruto de este primer encuentro náutico interinsular se creó un año después un reglamento de la Copa de Plata Interinsular, aunque pasarán bastantes años hasta que en 1932 volvamos a ver una regata entre las islas.


 

[1] Estas velas eran utilizadas con buen tiempo y poco viento, el volante es en realidad un foque alto y la rastrera una vela que se coloca casi a ras de mar.

[2] Juan Ruiz Cabrera, conocido por Don Juan el Piloto, fue capitán, entre otros buques, de los "correillos" "La Palma´ y "León y Castillo´.

[3] GUIMERÁ RAVINA, Agustín; DARIAS PRÍNCIPE, Alberto: Mar y Ocio en la España Contemporánea. El Real Club Náutico de Tenerife (1902-1994). Santa Cruz de Tenerife, Real Club Náutico de Tenerife, 1995.

 

 

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Palabras clave:
enero - 2012 - chance - regatas
Esta entrada tiene
2 comentarios
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PedroLuis
PedroLuis

De "modesto velero"
a "intrépido crucero":

Navega barco velero
está soplando la brisa
para ser buen mensajero
debes navegar deprisa

Navega barquito mío
sobre la mar encrespada
para espantar este frío
en la cruda madrugada

Navega, la blanca espuma
la costa está anunciando
el puerto, entre la bruma
lo estamos acariciando…

Llegamos barco velero
¡pero no llegó El Crucero!

Publicado el 23 de enero de 2012 a las 11:48 GMT
PedroLuis
PedroLuis

Don Mario, "soplar y levantarse el viento" fue
casi un acto reflejo.
Se comprende pues, como El Chance se merendó el
recorrido entre las dos capitales insulares en menos de
once horas. Para que después se diga que en la mar no
hay milagros.

Leyendo estas crónicas tan amenas, además de
familiarizarnos con la compleja nomenclatura del
velamen, se comprende cómo ha avanzado la técnica en el
último siglo. Algunos asociamos las palomas mensajeras
con "los romanos", y manejamos el GPS como si
fuese una herramienta secular. Cosas veredes.

Saludos cordiales.

Publicado el 10 de enero de 2012 a las 21:30 GMT
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