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Sosó

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18 de febrero de 2010 a las 14:39 GMT |
Majestad de la negra Tomasa

Mientras nos sacudimos los polvos de talco recordando el día de los indianos como un sueño sin pies ni cabeza, igual que en años anteriores por estas mismas fechas intentamos explicarnos cómo es posible que nuestra pequeña ciudad sea capaz de armar tal rebotallo sin contar apenas con presupuesto (digo en comparación con el que requieren los espectáculos de masas de las dos capitales de provincia). Para lo bueno y para lo malo, al menos en asuntos festivos los palmeros nos hemos acostumbrado a armar la de Dios sin depender de los cuartos de ninguna corporación municipal. Seguramente por eso, por la espontaneidad que los mueve, ha aumentado el impacto de los indianos hasta sobrepasar como un ventarrón las fronteras físicas y psíquicas de la canariedad: nadie puede controlarlos desde abajo ni manipularlos desde arriba -extremo que sí llega a darse en el pandemónium de Santa Cruz de Tenerife, por ejemplo, con la hábil política carnavalera del zerolo de turno-. Tampoco los indianos se dejan encauzar por etnógrafos y artistas que con buenas intenciones piden peras al olmo al reclamar mayor "pureza" y mayor cuidado en la vestimenta de cada cual y en la compostura colectiva. Ni siquiera hay forma de frenar el impulso de imitación de otros pueblos en otras islas dispuestas a llevar el espíritu de la globalización hasta sus últimas consecuencias.

Por la misma regla de tres, y creo que por fortuna, en líneas generales nos resistimos a seguir la tónica del carnaval estándar -ese que parece concebido para la televisión por publicistas horteras-. Por ejemplo, no nos interesa montar galas de reinas o reinonas. ¿Para qué, si tenemos una monarquía estable en la figura de la negra Tomasa, desde hace tiempo encumbrada sin plebiscitos ni líneas sucesorias? La negra Tomasa, ¡casi nada!, representa y exhibe cuanto cabe esperarse de una soberana alérgica a la plata de las coronas: simpatía, caderas sandungueras, desprecio del protocolo, pelo en el pecho y demás atributos de la donosura. Su sola figura nos remite al sentido del humor de Monty Python antes que al jolgorio de los rumberos neocariocas. Además, qué ejemplo el suyo: anárquica a más no poder, reparte amor a manos llenas, y sin esperar nada a cambio. Desde aquí, en justa correspondencia, públicamente me arrodillo a sus plantas para declararle pleitesía.

No debiera sorprendernos que el grandioso corazón de la negra Tomasa sea el mismo que mueve a otro icono de la gracia callejera en La Palma: la encantadora Luna de Valencia, mascarón "histórico" que sacude los brazos de marioneta y baila por calles y plazas en fiestas señaladas. Se trata del mismo corazón que hace años llenaba de energía positiva al más travieso y perserverante de todos los enanitos de la Virgen de Las Nieves, aquel "número 5" que se resistía a meterse en la caseta porque deseaba ardientemente que la magia no acabara nunca, nunca, nunca. Un corazón grande de niño. Un corazón de niño grande. El más hermoso corazón. El único capaz de albergar el cascabeleo de todas nuestras ilusiones juntas. El corazón de ese ser maravilloso, irrepetible e imprescindible que no se cansa de alegrarnos la vida y que cuando va de paisano responde al nombre de Sosó.

 

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16 comentarios
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guanchinfreing
guanchinfreing

Anelio muchas gracias por la genial descripción de
Sosó, unico e irrepetiple para La Palma. y como grita
el maquinaaaaaaaaaa.

Publicado el 19 de febrero de 2010 a las 13:42 GMT
PedroLuis
PedroLuis

Ayer comentaba en los "Indianos de Luis León"
mi convicción de que por mucho que lo intenten la
versión original prevalecerá frente a las imitaciones.
Porque los indianos no son polvos talcos y disfraces;
son alma y sentimientos: la “Negra Tomasa”, la Calle
Real, la Avenida Marítima, el olor a barcos y maresía,
el risco La Concepción, el ambiente cercano amigable…
El Tenisca y El Mensajero (eso pa molestar un fisquito
a algunos). Enhorabuena y gracias, a la “Negra Tomasa”
y al “Blanco Poeta”, que tan bien la describe.

Publicado el 19 de febrero de 2010 a las 13:30 GMT
jacarrillo
jacarrillo

A nuestro muy querido y singular paisano sólo le falta
un detalle para ser perfecto: que su corazón de niño
lata al son de los impulsos blancos, níveos, de la S.D.
Tenisca. Sin embargo, como se decía al final de
"Con faldas y a lo loco" (genial mascarada, en
la que tan bien hubiera podido danzar la Negra Tomasa),
en el fondo, "nadie es perfecto". Un cariñoso
saludo a los tres: a Sosó, a su entrañable heterónimo y
a Billy Wilder, que está en los Cielos contándose
chistes junto a Izzy Diamond.

Publicado el 19 de febrero de 2010 a las 12:23 GMT
noesmuflonsinoarrui
noesmuflonsinoarrui

Que gran verdad lo que acabas de escribir Anelio. Los
indianos nos lo podrán copiar Las Palmas, La Gomera y
todas las islas y todas las ciudades de España, no
obstante, nunca tendrán a la negra Tomasa. ¿Quién
recuerda unos indianos sin la negra?
Es uno de los pilares fundamentales e inamovibles de
esta fiesta. Sosó, gracias por hacer de los carnavales
(y también de la bajada) una fiesta tan especial,
gracias de corazón.

Publicado el 19 de febrero de 2010 a las 03:20 GMT
lleon
lleon

Genial interpretación de la diferencia del carnaval
palmero

Publicado el 18 de febrero de 2010 a las 17:36 GMT
quitapenas
quitapenas

Sosó,todo un personaje querido por todos y único donde
los haya

Publicado el 18 de febrero de 2010 a las 17:24 GMT
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