Que no. Que esta no es una crisis económica. La llaman así para despistar al personal. Por encima de todo, esta es una crisis moral. El problema viene de lejos, de otro estrato de la realidad que no se corresponde exactamente con el galimatías de los expertos en finanzas. En cualquier caso, no cuesta entender por qué nos confundimos con la nomenclatura y con las estrategias de análisis, tan insistentes entre los periodistas que dan la cara en medios de comunicación escrita o audivisual. Hay crisis, en efecto, y resulta dañina, sin duda, pero no nos engañemos, nace más allá del parqué bursátil. Como esa gotera que en un principio intentamos arreglar picando donde asoma el agua cuando en verdad tiene su origen a varios metros de distancia. Pregúntenle a cualquier fontanero con experiencia. Antes de empezar el estropicio hay que averiguar dónde demonios se encuentra la rotura de la cañería.
Claro que conviene revisar con lupa los desajustes del sistema económico -eso no se discute-, pero a la vez urge remangarse lo suficiente para acabar con los agujeros negros de la Administración, enturbiada por las falacias de un discurso político torticero, partidista, cortoplacista, cuyo primer objetivo se desentiende del bienestar de la ciudadanía. Ahí tenemos el aparato judicial, sacudido como un juguete roto por intereses muy concretos de las directivas del PP y del PSOE, tanto monta-monta tanto. Si los magistrados del Tribunal Constitucional andan como andan, intercambiando cromos y bailando la jota al son que les marcan, qué podemos esperar de todo lo demás. El poder judicial no puede exponerse así, de forma tan grosera, a los bandazos del politiqueo de salón: la gente, el pueblo o como ustedes quieran llamarlo necesita tener confianza en la justicia para tomar conciencia de que los platos rotos los pagamos todos sin excepción.
Ay, los platos rotos.
Hace un par de meses acudí a las oficinas de Hacienda para cumplir con el deber anual de contribuyente, faltaría más. Allí nos arremolinábamos en respetuoso silencio decenas de españoles con los papeles en regla, todos arrimando el hombro de acuerdo con lo que estipula la ley, y mientras aguardábamos nuestro turno nos mirábamos con complicidad de corderillos listos para el degüello. Como en medio de una revelación compartida, en aquel momento nos sentíamos responsables de nuestro propio destino al tiempo que un gusanillo reptaba en nuestro interior recordándonos cuán injusto había sido el Gobierno al aprobar una amnistía fiscal que sólo puede beneficiar a una panda de mamalones con los bolsillos llenos. ¿Qué ejemplaridad hay en esa medida? ¿Qué se demuestra perdonando a quienes evaden grandísimas cantidades de dinero? La respuesta es bien sencilla: la democracia, al menos en España, cojea de la pata que más desequilibra, la pata que más cocea contra los honrados, la pata de palo de los piratas amorales que pasan por encima de las instituciones sin importarles el perjuicio causado ni sus consecuencias.
Más madera: esta misma semana descubrimos que el Ministerio de Hacienda está dispuesto a dar todas las facilidades a los defraudadores para que se acojan a la amnistía fiscal -hasta ahora un fiasco porque no ha dado los frutos esperados: ninguna gran fortuna se ha acogido aún a este proceso-. Según nuevas normas de última hora, la Dirección General de Tributos se conformará con que tribute el 10% la parte generada en los ejercicios no prescritos, que son sólo tres, manteniéndose la exención de intereses y recargos. Esto supone que habrá evasores que se limitarán a pagar -si se dignan acogerse a la amnistía- menos del 1% de todo lo defraudado.
¿Es esto justo? ¿No les recuerda a los vergonzosos abusos que aumentaban el desequilibrio social durante el Antiguo Régimen?
¿De qué estamos hablando, entonces? ¿De hundimiento económico o de hundimiento moral?
Senecadelvinotea
Pata de Palo,
Jarabe, del Malo.
PepeHdezCabrera
Son muchos temas los que tocas, Anelio. Estoy de
acuerdo en tildar la crisis como moral:
1. Inmoral es considerar la riqueza pecaminosa y al
empresario presunto culpable de una relación laboral
asimétrica.
2. Inmoral es esquilmar al contribuyente para luego
gastar arbitrariamente el dinero.
3. Inmoral es que todos los partidos: PPSOE y
nacionalistas hayan entendido la política en clave
clientelar, con nuestro dinero.
4. Inmoral es que el Estado, a base de reglarlo todo,
no deje a las personas trabajar libremente.
5. Inmoral es que afirmar que 641€ es un salario
indigno pero que los 400€ de miseria es una conquista
social.
Senecadelvinotea
Mucha razón, Don Anelio :
nos tiramos El Farol
Y no vivimos del Helio.
Diarpe
Leyendo el comentario de rgarcía, me vino a la memoria
una conversación que tuve con un constructor de
Fuerteventura en una Notaría, y hablando mientras nos
atendía la notario, hice un comentario en el sentido de
que nuestros gobernantes eran unos mediocres, a lo que
el citado constructor me contestó:
-¡Mediocres no!. Un mediocre es una persona honrada y
trabajadora que hace lo que buenamente puede. ¡Estamos
en manos de "golfos"!
unpalmeroerrante
la "jodienda" D.Pedro es que tenemos muchos
arrieros para pocos mulos, en recuas y bien cargados la
cosa funciona, pero así, con pocos mulos para cargar,
con muchos arrieros que soportar que no quieren llevar
ni un fejito colgado detrás "como se hacía para
colaborar con las pobres bestias, mal cargados, mal
encinchados, mal tratados y con el descargadero en el
infinito, los mulos terminarán por retorcer el cogote y
las patadas y las mordidas no van a ser pocas. Se lo
digo yo que nunca tuve mulo pero he oído decir que las
bestias aguantan hasta cierto punto.
Se que no podemos pedir utopías, pero si creo que las
cabezas pensantes de esta sociedad deben abrir un serio
debate sobre el futuro
pues el horizonte no es nada diáfano.Un saludo y que el
fuego no llegue al mar que se joden los abadejos.
PedroLuis
Sr. Duraton, sí, apretar la cincha con el garrote,
siempre ha sido un socorrido recurso... pero tiene un
límite, para la cincha, para el garrote, para la bestia
y hasta para el que da garrote...
Don "unpalmeroerrante", la piedra es un recurso
para "corregir", en absoluto para
"sustituir"... Ese nuevo "paradigma"
que usted persigue, en mi opinión, exige descargar la
bestia, deshacer los fejes, y volver a hacerlos de
nuevo, valorando y sopesando cada uno de los elementos
que los integran: leños, varas, ramajes, etc.,
admitiendo además que hay leños torcidos o varas
"cambadas", que conviene descartar para salvar
el destino...
En otras palabras, empezando desde abajo, desde la
familia y la escuela pública, qué es donde crece el
monte...
O sea, además de "¿Qué hacemos?", lo
verdaderamente "jodido" es averiguar "¿Cómo
lo hacemos?"...
Mientras tanto, "arre mulo", que cuánto antes
llegues, antes te descargo...aunque corremos el riesgo
de perdernos por el camino.
O de quedarnos sin monte, no en vano está ardiendo... y
tampoco el asunto se corrige con una piedra.
Saludos con olor a humo. Nos estamos quemando.
unpalmeroerrante
Completamente de acuerdo con lo dicho.No es una crisis,
es un nuevo paradigma que hay que afrontar de otra
forma, con otra visión de la vida y de la sociedad.
Recortes, ajustes, copagos y pamplinas, siempre
queriendo volver a las situaciones anteriores con
medidas que se caen tan descaradamente de un lado que
no hay piedra "Don Pedro"que enderece la carga.
Lo peor es que el otro lado también es culpable de esta
situación.y no quiere luchar demasiado por eliminar
tanto y tanto puesto político multiplicado sin
necesidad para dar cabida a las masas partidistas
afiliadas y sus familiares.
Se decía "esto tiene que acabar" y "tendrá
que acabar" aunque ellos sigan mirando hacia el
chocolate del loro.
Especulación, pelotazos ingeniería, financiera,
agujeros negros, desfalcos, corrupción a gran escala y
a gran nivel, un sistema judicial desprestigiado y las
cáceles llenas de chorizos comunes. Los nuevos dioses
de la democracia nos han hundido por permitir estas
situaciones.
¡agos con mando! que dirían nuestros abuelos.
y... ¿ QUÉ HACEMOS ?
Duraton
D. Pedro Luis:
Ingeniosa su aportación sobre el equilibrio de la
carga para no desequilibrar a la propia bestia, se
hacia necesario un peso muerto del otro lado como muy
bien ha indicado. Como buen arriero seguramente no
ignora que a veces ese desequilibrio se corregía, o se
disimulaba, apretando la sobrecarga, dando mas garrote
al animal, sujetando mas el peso sobre el cuerpo y
presionando ambos flancos más o menos uniformemente.
Asi se andaba, y se recorrían caminos. Hombre, ahora
hay otros medios de transporte.
pevalqui
Vivimos en un país que está actualmente soterradamente
intervenido. Recurriendo a la terminología y
socarronería del canario rural, ha vivido vestido de
smoking pero con los calzoncillos sucios, sustentado
más en la apariencia y el falso orgullo que con
"los pies en el suelo", ante el ignominioso
pasotismo e ineptitud de sus gobernantes, de un lado y
de otro.
El pasado Miércoles, a pesar de las consecuencias que
para tod@s los españolitos de a pie tendrán las medidas
económicas que como si la hoja de una guillotina se
tratase ya penden sobre nuestras cabezas, mientras
Rajoy insiste con altivez que España es "un país
solvente", mientras los inversores nos obligan a
pagar cada vez más por el dinero que pedimos prestado y
nos acercamos lenta pero inevitablemente al rescate
final, charlaba con una anciana que gentilmente nos
cedió parte de su espacio, sentado en la terraza de un
café en el barrio residencial de Frederiskberg, junto
con mi mujer, en Copenhague.
Bajo un cielo totalmente nublado, catorce grados
Celsius y una llovizna pertinaz que nos acompañó a lo
largo de la conversación hasta acabar con ella,
departimos durante casi media hora sobre su vida y la
nuestra, lo humano y hasta lo divino.
Con un inglés parco en vocabulario-allí tod@s lo
hablan- pero suficiente para hacerse entender, mientras
clavaba su mirada de anciana solitaria a través de sus
ojos verdes en los míos, balbuceaba con frases a veces
entrecortadas y se expresaba de la siguiente manera:
-"Si vivo sola, es el destino que nos depara a
nuestra edad cuando nuestros maridos han
fallecido". -"Tuve tres hijos, el primero de
ellos muy joven a los 24 años, posteriomrente diez años
después, me nacieron dos gemelos".
Fumaba de forma compulsiva, uno tras otro, mientras la
chihuahua que le acompañaba le requería continuamente
alguna golosina.
-Me acompaña mucho y además al ser pequeña, es muy
manejable.
-¿Cómo sobrelleva el invierno?. -ah bien lo único malo
es la oscuridad.
-Aquí todos deseamos irnos al Sur. Añoramos el Sol.
-Suelo sentarme en esta terraza porque el café es muy
barato (10 coronas danesas, sobre una media de 25 que
suele costar, unos tres euros y pico).
-¿Cómo ve usted a España?. _¿España? Tan cercana a
Grecia.. Estuve hace muchos años en Alicante. Mucha
gente, mucho Sol. Muy amables todos. También estuve en
Italia.
-Nosotros tenemos una Seguridad Social muy buena. Le
atienden de forma gratuita. -:Nosotros también, le
respondí. -: Por ahora.
Buenos días. Saludos cordiales...
Unoqueyaemigro
Con piedra o sin ella tiene usted todo mi aprecio.
Es verdad que el barco hay que intentar mantenerlo
plano, porque es como mejor navega, pero cuando el
viento arrecia es imposible no escorar un poco. Al
menos esto vale para los barcos de vela, que son los
que están vivos.
Al señor Botín le admiro más el valor que ha creado.
200.000 empleos me parecen muchos empleos, y además
cualquiera puede comprar acciones de su banco (yo lo
recomiendo porque creo que están muy baratas, siempre
que seamos conscientes de los riesgos que tiene la
bolsa) y sacar provecho de su habilidad para ganar
dinero.
En la ficción y en la vida real sigue habiendo piratas,
literales y metafóricos, pero pocos tan
"atractivos" como John Silver. En eso creo que
el señor Amaro estuvo muy fino.