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Pequeños tiranos

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03 de febrero de 2010 a las 15:17 GMT |
Hemos confundido la democracia con la mala educación

Todos necesitamos límites, y los adolescentes también. Hace algunas décadas, los psicólogos pusieron en circulación una tesis que por entonces resultaba novedosa y digna de ser alabada. A los niños y adolescentes no hay que reprimirlos, tienen que ser libres, no hay que castigarlos ni física ni psicológicamente. En realidad, venía a imponerse aquel lema del liberalismo: Dejad hacer, dejad pasar, que tanto furor hizo en la Ilustración. Eran tiempos en que se elogiaba la libertad del mercado, la iniciativa individual, el libre albedrío frente al intervencionismo del Estado, frente a las monarquías absolutas. Como prueba del ambiente que disfrutamos, en la universidad de Sevilla se anuncia que se permitirá copiar a los estudiantes en los exámenes, y se precisa que posteriormente, tras la revisión de los exámenes, se decidirá lo conveniente. Que hagan lo que quieran, este viene a ser el lema de estos momentos. Lo que sucede es que en muchos centros educativos se ha producido una pérdida de autoridad tan enorme por parte del profesorado -consecuencia a su vez de la falta de autoridad de los propios padres- que cada cual hace lo que le viene en gana. Vivimos por y para la comodidad, adiós a la cultura del esfuerzo, al estudio, al trabajo serio y responsable. Los políticos andan en sus dimes y diretes, incapaces de articular un pacto de Estado por la Educación más allá de las rivalidades partidarias. Nunca ha llegado ese acuerdo de base en la historia patria y parece que difícilmente llegará en el futuro inmediato.

Pero entre la eliminación del mérito y la falta de disciplina en las aulas, en medio del ambiente de abulia, indiferencia y pasotismo, muchos adolescentes crecen en pleno desconcierto. Todo esto empieza en la propia niñez, donde los padres tolerantes de nuestros días dejan que sus tiernos retoños impongan sus sacrosantos caprichos, de este modo surgen unos comportamientos horrorosos de los niños de 4, 6, 8 y 10 años. Los desastres se van acumulando y cuando llegan a la adolescencia y a la posterior juventud ya son difícilmente recuperables. Dice el sindicato ANPE que el 43 de los docentes en España presentan daños psíquicos como consecuencia de su trabajo y que son frecuentes episodios de angustia y de depresión. España ocupa un alto grado de deterioro entre los países europeos, ya que el absentismo laboral, el fracaso escolar y la posesión de drogas arrojan índices muy preocupantes. Los padres se lavan las manos, se inhiben, traspasan su responsabilidad al profesorado. Colaboran poco, no se atreven a imponerse a sus hijos y éstos -intuyendo la falta de referentes- tienen unos comportamientos que muestran clara tendencia a ser lamentables. Pequeños tiranos.

Por supuesto que hay una minoría de padres que sí conocen sus obligaciones y sus posibilidades, pero se hallan en franca minoría. Tal vez el problema de base sea que en España se ha confundido la democracia con la mala educación, el clima de supresión de referentes éticos y morales, la ausencia de todo signo de actitudes responsables. Como decían los antiguos, hay que cuidar la libertad para que no llegue el libertinaje. De ahí que veamos episodios como el de una niña de 15 años que agrede y muerde a su madre porque ésta le dice que los fines de semana debe llegar a casa antes de las 3 de la mañana. Padres que denuncian a sus hijos, hijos que denuncian a sus padres. Por ahí circula la generación Ni, que ni quiere estudiar ni trabajar ni hacer algo que valga la pena. Tan sólo vegetar delante de la Play Station, los episodios del Gran Hermano, el Facebook y otros entretenimientos de la red. No todos los jóvenes son así, por suerte: también los hay solidarios, voluntarios de misiones sociales, colaboradores de ONGs. Pero lo cierto es que la educación es un terreno resbaladizo en el que deberían aparecer otras actitudes, otras conductas, otras maneras de afrontar la libertad.

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Palabras clave:
febrero - 2010 - lleon - tiranos
Esta entrada tiene
9 comentarios
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lleon
lleon

Gracias, Antoni. En realidad admiro mucho a los profesores, un sector sufrido de nuestra sociedad, poco valorado, ninguneado por las reformas sucesivas. Que tienen que pelear con alumnos y padres de alumnos. Que tienen una gran responsabilidad mientras las familias se ausentan.

Publicado el 07 de febrero de 2010 a las 19:59 GMT
Antoni
Antoni

Luis, estos artículos son muy necesarios.
Los profesores de secundaria nos vemos
muchas veces indefensos ante el panorama que tú describes. Cuando somos objeto de violencia física, podemos acudir a los tribunales y en teoría contamos con un servicio jurídico en la Consejería de Educación; pero ésta muchas veces se lava las manos e incluso se nos hace sentir culpables por haber sido agredidos y a veces se nos echa la culpa de que el "niño haya tenido que agredirnos."La situación a la par de trágica parece de opereta. Me remito a la prensa relacionada con la agresión a una profesora de Teror. Denunció y ganó el juicio, es cierto. Pero a la semana de baja ya inspeción médica la estaba llamando para que se incorporara. No veas también lo que le ocurrió a un profesor de instituto para más señas director del centro. Tuvo que pagar de su bolsillo a los abogados y los abogados de la "empresa" hicieron mutis.
En cuanto al tema de las chuletas, por lo que leí en El Diario Montañés, si esa "experiencia" de la Universidad de Sevilla prosperara, más vale que no cojamos a los nenes con chuletas, también seríamos culpables quién sabe de qué cosas.
Nada de esto me ha ocurrido, pero la presión psicológica es cada vez más fuerte, y encima tendremos que jubilarnos con taca-taca.
En fin, Luis, gracias por acordarte de nosotros. Un gran artículo.

Publicado el 07 de febrero de 2010 a las 17:38 GMT
lleon
lleon

Sí, Pedro Luis: es interesante lo que dices. Tendremos que reubicarnos.

Publicado el 06 de febrero de 2010 a las 22:57 GMT
PedroLuis
PedroLuis

Sí, algo pasa, cuando tanto se habla y se escribe sobre ello. Tal vez sea verdad que el problema no es nuevo y resulte especialmente recurrente en sociedades, como la nuestra, en la que "zafándonos del complejo" de la autocracia franquista, interpretemos en nombre de la democracia, el hacer cada cual lo que le viene en gana, llegando a pensar que se puede vivir del cuento o de la cultura del "Ni": jóvenes y mayorcitos, que también los hay.

Publicado el 06 de febrero de 2010 a las 21:00 GMT
lleon
lleon

Amigos del blog: gracias por estar ahí y por opinar sobre este tema, que sin duda es vidrioso y afecta a toda la sociedad Estamos en los primeros puestos del fracaso escolar a nivel España, y también España está en cabeza del fracaso escolar en Europa Eso indica algo

Publicado el 05 de febrero de 2010 a las 18:18 GMT
ificrates
ificrates

Tengo que disentir.
Solo hay que leer el comienzo de las nubes de Aristofanes:"Tampoco el chico este se despierta en toda la noche. ¡Mira
cómo se tira pedos bien envuelto con cinco pellejos de cabra!...mordido como estoy por los gastos, los pesebres y
las deudas, por culpa de este hijo. Él, con su pelo largo,
monta, guía el carro y sueña, todo con caballos. En
cambio yo estoy hecho polvo cuando veo que la luna me
trae otra vez el día veinte del mes, pues los intereses se
acumulan"

Siempre ha existido este problema.Empeora con la prosperidad.
No creo que sea un mal de nuestro tiempo.
Aunque estoy de acuerdo en que la reforma escolar de la logse y la pedagogia liberal han fracasado.

Publicado el 04 de febrero de 2010 a las 19:26 GMT
carlichili
carlichili

Estoy de acuerdo con usted, yo fui niño en la década de los ochenta, viví una infancia en democracia y libertad, sustentada en los pilares del respeto, la auroridad y la educación.

Ahora que soy padre tengo la intención de educar de igual manera, aunque las piedras del camino han aumentado en tamaño y número.

Es la enagenada conciencia de esta nueva sociedad, la que ha permitido a los jóvenes tener el control del todo; produciendo el descontrol total.

Adolescentes sin referencias éticas ni morales, vacios de cultura, sin responsabilidades, sin tener que dar cuentas a nadie de sus actos, niñas que no pueden votar pero si abortar. Niños malcriados por la vida y de por vida.

¿Ahora, son la mayoría?, pues no gracias a Dios, pero tampoco son la minoría, y como bien indica usted, si seguimos confundiendo libertad con libertinaje, la mayoría va a ser absoluta.

Publicado el 04 de febrero de 2010 a las 17:31 GMT
arodriguez
arodriguez

Querido Luis, has puesto el dedo en la llaga. Y lo has removido. Sólo añadiría una cosa: por encima de los deberes de padres, profes y alumnos está la responsabilidad histórica de quienes perpetraron una ley educativa basada en la hipocresía social, en el oportunismo político, en coartadas ideológicas desfasadas y en teorías pedagógicas fallidas en tanto que ajenas a la realidad del aula.

Publicado el 03 de febrero de 2010 a las 22:08 GMT
NARANJA
NARANJA

Seguramente lo que nos resulta muy difícil aprender y de lo que entendemos muy poco es de verdadero respeto (empezando por el propio) y de valores.

Y del respeto a la tolerancia.

No son los niños, son los padres y los educadores los que hemos comenzado esta espiral.

Publicado el 03 de febrero de 2010 a las 19:53 GMT
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