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Secuencia final de la inolvidable película de Roberto Rossellini "Viaggio in Italia" ("Te querré siempre"). El marido le anuncia a ella que, en cuanto regresen a Londres, iniciarán los trámites para el divorcio, pero...   |  publicado por: jacarrillo

Siempre te querré

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17 de agosto de 2010 a las 01:46 GMT |
El boato, el lujo y la intransigencia muchas veces envuelven al misterio de la fe

A mi tío Fisco, con cariño

Ocurre una vez cada cinco años pero la aparición de la imagen, protegida en el interior de una espectacular hornacina y ataviada, en esta ocasión, con un vestido brocado en azul celeste y plata, de urdimbre exquisita y compacta, desprende siempre una fuerza conmovedora, una energía que lleva consigo la magia y la fascinación de toda epifanía. La multitud, que es una gigantesca y variopinta marea humana, se repliega en pacíficas hondas, a un lado y a otro, para permitir el mínimo pasillo por el que pueda transitar la solemne comitiva, que avanza firme, decidida, hacia el consabido destino.

Además, hoy luce un cielo limpio, luminoso, con un sol de verano que es como un viejo camarada de la infancia que vuelve para recordarnos que un día, no hace tanto, fuimos felices, despreocupados, y asistíamos medio atónitos y perplejos al mismo rito que ni antes ni ahora alcanzamos a comprender.

Llevo a mi sobrina Daniela en brazos y descubro en ella (dos años y tres meses de nervio y chispa, de graciosos bucles rubios y pillos ojos verdes) al niño que ya no soy y me pregunto qué le estará pasando por la mente en estos momentos, en los que, ante sus ojos, la realidad es una confusión de cabezas que miran en una sola dirección. Y ella permanece atenta y con la vista fija en la Virgen que aún se atisba a lo lejos y que se acerca y que ella, de repente, señala con su mano de muñeca y su índice diminuto: "¡A Virgin! ¡A Virgin!", atina apenas a pronunciar, mientras su dulce rostro de golosina esboza una sonrisa que salva al mundo y nos redime de nuestra propia condena.

Entonces, por un instante, me olvido del boato, del lujo, de la intransigencia, de la hipocresía y de la vanidad de vanidades que, muchas veces, envuelven al misterio profundo de la fe y me siento un poco perdido en medio de tanta impostura y me dan ganas de salir huyendo, de perderme entre la muchedumbre, como le sucede al matrimonio infeliz de turistas, en la escena final de Te querré siempre (Viaggio in Italia), cuando un río de gente que baja en procesión los separa hasta que se convierten en dos náufragos a la deriva. E, igual que ellos, no me importaría desaparecer en el barullo del anonimato para regresar después y entregarme al abrazo con la verdad, pura y diáfana, transparente, libre de incertidumbres y de sufrimiento. Como ese hombre y esa mujer que descubren, en la película de Rossellini, que no pueden renunciar al amor que sienten el uno por el otro. De igual forma que el ser humano no puede darle la espalda a Dios o a su sombra sin padecer el eterno cosquilleo de la duda.

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6 comentarios
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Página 1
Aap
Aap

Precioso. Que bien escribes y lo mejor, como trasmites
los sentimientos. Un abrazo

Publicado el 19 de agosto de 2010 a las 14:07 GMT
ENANAPATUDA
ENANAPATUDA

OOOOOOOOOOOOOOHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!Mag
nífico CLAUDDDDD (como siempre)...Te diré que ví una
vez el rabo del Ratoncito Pérez mientras se iba, y
después de haberme dejado dinero debajo de la almohada.
Y no es coña.

Publicado el 18 de agosto de 2010 a las 22:25 GMT
JuanCapote
JuanCapote

Magnífico, maestro. Creo que todos fuimos alguna vez
esa niña y espero que también ella, dentro de 50 años,
pueda reflejar con sus lágrimas, ante el trono de ELLA,
el apego a la patria más entrañable, que es la propia
infancia

Publicado el 18 de agosto de 2010 a las 11:12 GMT
MAGA
MAGA

Un texto, delicioso, como ya nos tiene acostumbrados.
Pero, personalmente, la imagen de "su dulce rostro
de golosina" me ha parecido bellísima. La verdad es
que sus dos sobrinas pueden sentirse afortunadas del
amor que despiertan en su increíble tío.
Ya lo dije en otra ocasión, pero (con todas nuestras
eternas dudas) ¡muchas gracias por reconciliarnos con
el mundo!

Publicado el 17 de agosto de 2010 a las 18:55 GMT
Celia
Celia

Muy bonito el texto y tambien la secuencia de la
pelicula. La pasion por la fe que parecemos compartir
los italianos y los espanoles.

Publicado el 17 de agosto de 2010 a las 17:54 GMT
PedroLuis
PedroLuis

...El mismo cosquilleo cómplice que despiertan estos
párrafos, siempre magistralmente hilvanados.

Publicado el 17 de agosto de 2010 a las 10:50 GMT
Página 1