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Primer fragmento -de ocho- de “Milagro en Milán”, maravillosa fábula con toques chaplinescos, dirigida por Vittorio de Sica, en 1951, con guión de Cesare Zavattini. En ella se respira el cristianismo jovial, solidario y optimista de Juan XXIII.   |  publicado por: jacarrillo

La renuncia

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17 de febrero de 2013 a las 13:12 GMT |
Al margen de especulaciones, la decisión irrevocable de Benedicto XVI debería ser un ejemplo para otros

"Es necesario que el Pontífice, al que esperamos, posea una gran fuerza de ánimo unida a una enorme caridad; un Pontífice que predique sin tapujos la verdad, a quien la quiere y a quien no la quiere; que defienda los sagrados derechos de la Iglesia y la civilización humana y que, al mismo tiempo, llame al único redil a los hijos desgraciadamente separados y a los mismos enemigos que poseen nombre cristiano y que hacen sangrar el corazón de nuestro Padre común... Que se comporte como maestro y pastor, pero también como padre lleno de bondad..., un puente entre el cielo y la tierra..., un puente entre las distintas clases sociales..., un puente entre todas las naciones, también entre las que rechazan y osan combatir temerariamente a la religión católica... Sobre todo... un Pontífice que brille por la santidad de la propia vida y pueda imprecar a Dios todas las cosas necesarias para el gobierno de la Iglesia y que los dones meramente naturales no pueden ofrecer"

[Fragmentos de la exhortación en latín, realizada la mañana del 25 de octubre de 1958 por monseñor Antonio Bacci, tras la misa celebrada ante los miembros del Sacro Colegio Cardenalicio que tres días más tarde designaron como Papa a Angelo Giuseppe Roncalli]

En una conversación más o menos informal con su amigo y colega Peter Bogdanovich, Orson Welles reconocía que había sido educado en la fe católica: "Supongo que una vez que eres católico ya no puedes dejar de ser otra cosa".

La mayor parte de la población de este país suscribiría las palabras del legendario cineasta y quien más y quien menos puede aducir que, en efecto, ha sido criado bajo los dogmas que fija la Santa Madre Iglesia aunque luego cada uno viva el fenómeno religioso como Dios le da a entender.

Como muchísimos otros y otras, un servidor de ustedes también fue bautizado e incluso confirmado en el catolicismo pero es poco o nada practicante. Frecuenta los templos en ocasiones contadas y mantiene viva la llama de un agnosticismo esperanzado, que es la fórmula ingeniosa y cabal con la que el escritor Luis Alemany afronta la siempre conflictiva cuestión de la existencia o no de la Divina Providencia.

Como bien apuntaba Welles, la condición de católico lo acompaña a uno donde quiera que vaya, pese a que no comparta en absoluto buena parte de los principios que abraza dicha confesión derivada (alguien pensará -no sin cierta razón- que degenerada o degradada) del cristianismo. Tal vez ese sentimiento de pertenencia (que no de militancia) al catolicismo explique la extraña y curiosa sensación de orfandad que experimenté en el cuarto de estar de casa, el pasado lunes, al tiempo que escuchaba, en vivo y en directo, al portavoz del Vaticano, Federico Lombarda, mientras confirmaba la renuncia del Papa Benedicto XVI por motivos de salud.

Con independencia de las verdaderas causas que se encuentren tras esta decisión irrevocable (quizá no haya que perderse en rebuscadas hipótesis y, en efecto, es muy posible que Joseph Ratzinger, 86 años en abril, sea totalmente sincero), el hecho de que un Jefe de Estado de esta trascendencia arroje la toalla antes de tiempo debe servir de ejemplo para aquellos que, en una situación muy similar, ocupan actualmente un puesto de altísima responsabilidad pública sin que todavía se hayan atrevido a pronunciar la palabra tabú: "Dimito".

No obstante, ni la prematura marcha del pontífice ni la (muy improbable) abdicación del Rey Juan Carlos, ni siquiera la (más que recomendable) dimisión de Mariano Rajoy, por citar tan solo unos pocos casos, garantizan, en ningún sentido, que sus respectivos sucesores vayan a promover la necesaria y urgente regeneración de las instituciones que éstos presiden.

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11 comentarios
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PedroLuis
PedroLuis

Estimados amigos: "Dios proveerá".

Igual algún cardenal despliega un "eficiente mapa
mundi" (como hizo Lula da Silva en el Comité
Olímpico Internacional y se llevó las Olimpiadas para
Río Janeiro) a la par que esgrime: "queridos
hermanos, amados todos en el corazón de Jesús, es
evidente: ¡le toca a América, o África!"

Tan evidente, como que si algo decimos es porque el
estigma religioso va con nosostros "cuando quiero y
sin querer". Así es en efecto, estimados Pevalqui
and cía.

Abrazos.

Publicado el 19 de febrero de 2013 a las 20:40 GMT
pevalqui
pevalqui

La elección de un nuevo Papa, estimado Pedro Luis, no
sucede todos los días, como bien sabe. Es así que a
aquellos de mi generación, a quienes la religión nos
influyó y en cierto modo marcó ciertas pautas de
comportamiento de lo que fue nuestro carácter; cuando
asistimos a un acontecimiento de este magnitud,
especialmente para el mundo católico, es como si de una
nueva programación se tratase; algo que normalmente se
suele hacer en momentos de optimismo, y de la que
apenas solemos cumplir la mitad de lo pautado. O
menos.

Supimos que Ratzinger era casi "la mano
derecha" (que ya era ampliarla), del coetáneo
conservador Wojtila, con una personalidad muy
influenciada por el ambiente que le rodeó y la época y
los acontecimientos que le tocaron vivir, y que además,
juntos habían luchado fervientemente contra todo lo que
oliera a Marxismo; especialmente en Sudamérica.
Previamente, Carol Wojtila lo hizo en su Polonia natal.
Con esto no estoy diciendo que sea un defensor del
Marxismo o de la Teoria de la Liberación, ni lo
contrario, que con tanto ahínco atacaron Juan Pablo II
y Ratzinger, sino atribuyéndole esa parte extremista,
que pretenden sustentar mis razonamientos.

Considerando-hasta lo que escasamente sé-, que su
antecesor, Juan XXIII, conocido como "El Papa
bueno", prosiguió con el Concilio Vaticano II,
comenzado por Pio XII, en el que al menos, se
abrió-entre otras cosas-, la posibilidad de abrir la
Iglesia Católica, ponerla en contacto en el
reconocimiento de otras religiones...

Dado el aura de inteligencia que siempre se le atribuyó
a Ratzinger, cabría pensar que algo nuevo se sacaría de
la manga. No fue así. De ahí mi desencanto.

Notorio es igualmente resaltar, el comentario que hace
nuestro Miguel, cuando hace referencia a la
inexistencia a lo largo de la historia, de un Papa
sudamericano. Ello explica por si solo, el inmovilismo
de la Iglesia Católica. Si tenemos en cuenta que habría
que retrotraerse muchos siglos atrás, para ver
designado un Papa no italiano, al llegar Carol Wojtila,
nos dá una referencia clara de como se las gasta la
curia romana.

Habida cuenta de lo que en Sudamérica significa la
Religión; esa baza a la que se aferran tanta gente,
recorriendo incluso decenas de kilómetros andando, para
escuchar la misa dominical, para aferrarse a la
esperanza divina, cuando todo o casi todo, está
perdido, y su "Diosito" es el único palo a qué
aferrarse, logicamente llama la atención que no haya
sido designado Papa, un colombiano, por ejemplo.

Tampoco hay que menospreciar, el auge que otras
religiones como los evangélicos, están teniendo en el
nuevo Mundo, con un gran impacto mediático, a través de
sus propias cadenas de televisión. E incluso los
Testigos de Hehová.

En Gran Bretaña, el catolicismo ha crecido en
detrimento del anglicanismo.

Y en Los Estados Unidos, el movimiento mormón, cada vez
atrae a más adeptos. En un país en donde suele ser
habitual, la conversión de nuevos cristianos o
protestantes, durante los oficios religiosos.

En fin, en breves días, volveremos a decir aquello de
"Habemus Papa", cuando tras la trasera del la
Basílica de San Pietro, veamos aparecer la fumata
bianca, mientras los peregrinos se amontonan desde la
Via de la Conciliazione. ¿Será de nuestro parecer?. Yo
apuesto por otro italiano.

Buenas tardes. Saludos cordiales.

Publicado el 19 de febrero de 2013 a las 18:16 GMT
PedroLuis
PedroLuis

Estimado "Pevalqui" ¿de verdad se ha sentido
decepcionado por el pontificado de Benedicto XVI?

Pienso que ni siquiera los papas, por muy vicarios de
Cristo que sean, se liberan de de la sentencia
orteguiana: "yo y mis circunstancias".

El "yo" de Ratzinger siempre nos fue presentado
como un "yo docto y conservador", inspirador
intelectual del papado de Wojtila. Las
"circunstancias", la curia vaticana,
biológicamente (creo que también psicológica y
sociológicamente), por cuestión de “almanaque”, siempre
estará más cerca del "conservar" que del
"revolucionar". A cierta edad, los experimentos
uno los hace en casa y con gaseosa, encima si apenas
gas, porque la botella lleva abierta mucho tiempo…
Siempre hay excepciones, espíritus combativos, que se
dice, hasta la muerte. Pero son menos, y se diluyen en
la “curia”.

¿Inteligente? Sin duda. Pese a que, personalmente, ya
dudo de todo. Siempre será más plácido morir en el
retiro monacal de las dependencias para-vaticanas,
rezando por los imposibles, que te maten las
"circunstancias" a finas dosis de disgustos. O
no.

Un fuerte y cordial abrazo.

Publicado el 19 de febrero de 2013 a las 12:33 GMT
mgalvan
mgalvan

El domingo pasado en Cuarto Milenio, el programa de
Íker Jiménez, hubo un debate muy interesante sobre la
renuncia del Papa Benedicto XVI, con periodistas y
religiosos charlando amenamente (da gusto ver como
todavía queda algún programa televisivo –un oasis-
donde hablan y se escuchan con educación y respeto los
participantes aunque sean temas espinosos y aunque
tengan diferentes posturas). Lo que más choca es lo
antagónica que es la decisión respecto al Papa
anterior, Juan Pablo II, que llegó a decir que “si
Cristo no se bajó de su cruz, tampoco yo”. Una decisión
en consonancia con la típica filosofía cristiana del
sufrimiento y la penitencia, del camino al Monte
Calvario que he visto arraigado en tantas mujeres
(sobre todo). Quizás una de las cosas que menos me
agradan de la Iglesia, el sentimiento de fatalidad tan
visceral que, aunque respeto, no comparto. Pero como
brillantemente expone José Amaro en este artículo,
supongo que algo de esa esencia me habrá impregnado e
irrigado mi cuerpo y alma aún involuntariamente. Somos
animales sociales, no puedes abstraerte de la sociedad,
ni de la familia, y por ello tengo claro que somos de
cultura católica (igual que otros son de cultura
protestante, o judía, o musulmana), más allá de tus
creencias particulares. Juan Pablo II logró que muchos
creyesen que en las leyes vaticanas no existía la
posibilidad de renunciar a un papado y que había que
morir en el intento.

Por eso nos pilló a todos con el paso cambiado mientras
usábamos nuestros hábitos de indianos, blancos y puros
como nuestras almas, aunque tengo que reconocer que se
iban corrompiendo según transcurría la jornada laica. Y
en eso corrió el rumor de que el Papa había renunciado,
corrió el rumor que no el bulo papal, aunque casi. Fue
la comidilla de Los Indianos, todavía tiene ese poder
el Vaticano, ese poder de influencia mediática. El día
elegido fue el 11 de febrero, el día del enfermo, me
pregunto si tendrá algún significado. Creo que todo
estamos de acuerdo que un hombre a los 85 años tiene
derecho a retirarse. El último Papa que renunció fue
Gregorio XII, en el año 1415, “por el bien de la
Iglesia”, dijo. Con ese gesto esperaba contribuir a
terminar con el Gran Cisma (la separación de la Iglesia
Católica durante la cual hubo varios papas a la vez –en
Roma y en la localidad francesa de Aviñón-). Me
pregunto si existirán paralelismos. Lo primero que dijo
Benedicto XVI a los periodistas es que no busquen
luchas intestinas porque no las hay. Y me cuesta
creerlo. No me refiero que no le crea a él sino que
está demostrado que en todos los grupos de poder hay
guerras y divisiones por alcanzarlo. Y el Vaticano es
un gran centro de poder. Cuando los militares hacen
movimientos para disputarlo se dice que hay ruido de
sables. Creo que ahora mismo en la curia romana hay
ruido de crucifijos.

Me gustaría señalar un detalle que creo que no se suele
comentar mucho. La mayor parte de los feligreses
católicos se encuentran en Latinoamérica, sin embargo,
todos los candidatos para reemplazar al Papa son
europeos, ni uno solo es latinoamericano. ¿No es eso
vivir de espaldas a la realidad?

Ah, José Amaro, de Vittorio de Sica conozco El ladrón
de bicicletas, película que me gusta mucho. Todo el vía
crucis que pasa el protagonista a cuenta de la, para
él, tan importante bicicleta.

Saludos cordiales

Publicado el 19 de febrero de 2013 a las 11:20 GMT
pevalqui
pevalqui

Mucho se ha escrito sobre la renuncia del Papa
Benedicto. Considerado desde sus orígenes, como Papado
de transición, frente al de su carismático antecesor
polaco.

Particularmente, Ratzinger, me ha decepcionado. Aún
cuando soy bastante lego en este tipo de temas, más
allá de las noticias cotidianas; por lo publicado sobre
él, pensaba que iba a dar un giro más progresista a lo
hecho por el Papa Wojtila.

Más allá de las consideraciones que se puedan hacer
sobre su decisión, en pleno uso de su libertad, da la
impresión que no solamente ha influido su avanzada
edad, sino otro tipo de aspectos que no ha podido, o no
le han dejado acometer tal como él pretendía. El
problema de la pederastia y el llamado Vati-Leak, algo
en lo que estuvo implicado un colaborador muy cercano a
Su Santidad, parece que acabó por abatirle.

Dicen quienes le conocen y le han tratado, que se trata
de una persona sumamente inteligente. No obstante, deja
un legado inicierto y con problemas añadidos. Su escaso
aperturismo hacia una Iglesia más en consonancia con
los tiempos que vivimos asi como su controvertida y
mantenida opinión sobre el uso del preservativo, le
confieren una radicalidad y conservadurismo extremo.
Todo ello, ante una generación que cada vez se aleja
más de la Iglesia, que por otra parte no ha sabido
adaptar su mensaje y ni mucho menos hacerlo atractivo a
la juventud actual. Si al polaco, le salvaba su
proximidad y enorme carisma, del Papa Benedicto,
probablemente, por lo único que se le recordará será
por su renuncia.

Como cristiano "mal practicante", educado en
los principios del catolicismo y formado en torno a
organizaciones religiosas, que agrupaban muchísimos
jovenes con el trasfondo del evangelio, reivindico
aquella época, ahora que nos está tocando vivir un
mundo tan materializado en el que muchos de sus
dirigentes, no están a la altura necesaria.

Mi reconocimiento, con todos los errores cometidos por
la Iglesia cristiana, hacia su labor al amparo de los
más desfavorecidos. Y por supuesto hacia los
misioneros. Los que hemos salido fuera del terruño,
hemos tenido ocasión de presenciarlo. Y es ciertamente
alentador.

El arte en el Gótico como en el Renacimiento, ha tenido
en la vieja idea medieval teocentrista, un buen motivo
de inspiración.

Es cierto que la religión cristiana, ha cometido muchos
errores, pero tampoco podemos soslayar sus enormes
virtudes.

Más allá del sentimiento de culpa judeo-cristiano, que
casi todos superamos aún en la época pre-universitaria,
a los que incluso supieron anexionar el marxismo en su
vertiente más cristiana, no cabe la menor duda que hay
que dar una nueva "vuelta de tuerca", si quiera
con un nuevo Concilio Ecuménico, en la búsqueda y
apertura de nuevas esperanzas, que a aveces son
soluciones, en los corazones humanos.

Buenas noches. Saludos cordiales.

Publicado el 18 de febrero de 2013 a las 22:50 GMT
PedroLuis
PedroLuis

Don José, pero hombre, para qué escribe estas cosas.
¿Acaso no sabe que nos ponemos nerviosos y nos mete
usted en un sinfín de preguntas impertinentes,
difíciles de contestar? O no, si se ha visto el
“Miracolo de la fe”… Y ¿qué es la fe? La fe es creer
en Dios… Ya empezamos…

- ¿El sujeto bondadoso, que entra niño y sale joven del
Orfanato, irá al Cielo?

- ¿Castigará El Señor al señor de la televisada
"peineta"?

- ¿Debo mirar a ambos con similar comprensión o
generosidad cristiana, por el hecho de haberme
bautizado, confirmado, comulgado hasta grandito... y
seguir siendo respetuoso con la Iglesia?

- ¿Seré condenado al fuego eterno por ver la elección
del Papa como una excepcional puesta en escena (también
lo fue la toma de posesión de Obama) de la jerarquía
eclesiástica?

- ¿De verdad es el Papa el vicario de Cristo en la
Tierra?

- ¿Si Cristo es Dios, el Papa es Dios?

- ¿Dios se cansa, cuando se hace mayor?

No sigo. Cada vez me voy poniendo más nervioso... y
pienso que el niño que encontró la "abuelita"
entre las coles, lo pusieron allí para hacer la
película... Malditos directores.... y GUIONISTAS, que
escriben cosas para engañarnos y hacernos sufrir con
preguntas de difícil respuesta y "poner nudos en la
garganta".

Cómo si creer en Dios fuese una película. Habráse
visto: botar un niño en medio un huerto coles. Ese
niño, si sale palante, el día de mañana será un
Bárcenas de la vida... Y si no lo es, es porque Dios
existe.

¡Dios mío!

Publicado el 18 de febrero de 2013 a las 22:21 GMT
Celia
Celia

Miracolo a Milano, por Dios que bonita, se me ha puesto
un nudo en la garganta. En respecto al Vaticano, veo
muchos pastores y pocas ovejas. Mi admiracion y mis
oraciones van para personas como los misioneros, quien
se preocupa de ellos cuando enferman? seguro que ellos
no se podran jubilar. Un ejemplo de muchos, el
trabajo en Africa del Padre Angel Olaran, misionero
vasco.

Publicado el 18 de febrero de 2013 a las 16:33 GMT
jacarrillo
jacarrillo

Querido Anelio: el principal defecto de "Habemus
Papam" es que su meritorio guionista y realizador
carece por completo de sentido del humor y por eso le
queda una película fallida, poco resultona, incluso
torpe. Eso sí, en España, Moretti tendría ya a estas
alturas de su breve carrera como cineasta tantos Goyas
como el Museo del Prado.

Publicado el 18 de febrero de 2013 a las 08:15 GMT
Atilaelhunico
Atilaelhunico

Para mí, Simón o Simeón, como le llamaban cuando era
pescador, y antes de que El Cristo manifestara la gran
verdad con la que le cambió el nombre a Pedro, es el
precursor del cristianismo verdadero, por lo que Roma
se ha querido atribuir lo que no le pertenece.

Pero eso ya es otro cantar.

Saulo de Tarso, bautizado Pablo en el Camino de
Damasco, tuvo a su cargo una difícil labor, como lo fue
llevar el mensaje a otras ideologías e idiosincasias.


Ahora, en el caso del papa, el hombre no tiene un pelo
de pendejo; como no pudo echar fuera a la podredumbre
que abunda en el Vaticano, pues nada, se la lleva con
él. Tantos años quemando "herejes" no quedan
sin aprendizaje.

Es que me siento viejito hombre...

Publicado el 18 de febrero de 2013 a las 02:11 GMT
arodriguez
arodriguez

Jose, ¿has visto "Habemus Papam", de Nanni
Moretti? No es su mejor película (aunque tiene un
arranque memorable) pero, qué caramba, resulta
premonitoria.

Publicado el 17 de febrero de 2013 a las 23:02 GMT
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