
La influencia lusitana en el quehacer del prestigioso palmero Bernardo Manuel de Silva (1655-1721) -artista más representativo del Barroco isleño en La Palma y considerado el mejor pintor de la isla-, se manifiesta en su faceta de tracista de retablos y en su obra como pintor decorador.
El retablo mayor del Real Santuario de Nuestra Señora de Las Nieves, Patrona de La Palma, fue diseñado en 1701 por este famoso pintor y escultor. Fue su digna traza la que siguió el maestro de carpintería Marcos Hernández Duarte y que costó 8.800 reales. Así, en las cuentas dadas en 1712 por el mayordomo Diego de Guisla y Castilla, consta el pago a Bernardo Manuel de Silva de 32 reales "por hacer la planta de dicho retablo". También lo sobredoró y pintó entre 1712 y 1718.
Vendría a sustituir el antiguo altar mayor, que reemplazaría a otro que ya estaba colocado en 1576 en la venerada capilla. Se trataba de un retablo de madera estofado y dorado hecho de balaustres dorados con siete ángeles. Estaba erigido sobre un altar de piedra con unos azulejos encargados por el Obispo Sancho de Trujillo, y colocados antes de 1568. De esto da cuenta el 1 de julio de ese año de 1568 Luis Álvarez de Brito, regidor, que fue quien presentó las cuentas por haber fallecido su padre, mayordomo de la ermita y con el mismo nombre.
Aún más atrás en el tiempo, encontramos la primitiva ara en 1520, hecho de madera en el que existían unos corporales con sus hijuelas. En 1525 consta que dicho altar era de dos gradas y así se sigue nombrando en inventarios sucesivos.
Consta que en 1649 el maestro Antonio de Orbarán fue contratado por el licenciado Blas Simón de Silva (1596-1680), Teniente General de La Palma, para hacer un retablo "para el altar de la ermita de la santa ymagen de Nuestra Señora de Las Nieves, que está media legua de está ciudad poco más o menos, según la trasa que a de ser y dibujo con que se a de ajustar..." El plazo para acabar la obra, que ya había empezado a hacer, se fijó en dos años y el precio en 2000 reales, además de un tributo de 50 doblas de principal que Orbarán pagaba a Simón de Silva y por el que le debía "333 reales de corridos de cinco años". Poco tiempo después, en 1647, el artista había decorado y pintado la capilla mayor del santuario. Sin embargo, se ignora si el maestro llegó efectivamente a cumplimentar el encargo.
Más tarde, atendiendo a la dádiva que hizo el capitán Julián Felipe -fallecido en La Habana en 1683- "de treinta y nueve arrobas y media de tabaco", para que se vendiera y con su importe se construyera un retablo a La Virgen de Las Nieves, el Visitador Juan Pinto de Guisla, el 22 de diciembre de 1672, dispuso su hechura. Este tabaco fue entregado a Pedro Dávila Marroquí, "estanquero de esta ysla, por presio de dos reales libra, dándosele tiempo para que pudiesse benderlo".
Subastada públicamente y pregonadas las condiciones en la plaza mayor, la obra fue rematada el 22 de octubre de 1700 por el maestro Marcos Hernández Duarte. Éste había pujado a la baja en ocho mil reales, modificando su primera oferta de diez mil. El 5 de enero de 1701 se otorgó la escritura contractual por la que se obligó a entregarlo en el plazo de un año. Por este trabajo recibiría tres mil reales en dinero al contado, conforme fuere trabajando y cinco mil en trigo, vino y ropa al precio de las tiendas. Como nos explica el profesor Pérez Morera, "quedó exonerado del traslado de la obra desde su taller hasta el santuario". El maestro dio por fiador a su compañero y amigo Carlos de Abreu y, según consta en el testamento del doctor Guisla Corona, en 1702 ambos realizarían juntos el trabajo.
El mismo devoto capitán Julián Felipe había donado 300 libros de oro para su dorado, enviados desde Indias, y además se contaba con el donativo del canónigo, el doctor Juan Méndez de Guevara. En 1698, el Obispo Vicuña y Suazo había dado licencia para construirlo, comisionando para dirigir y administrar la obra al doctor Pedro de Guisla Corona, Vicario de La Palma, con facultad para vender las prendas y alhajas de la Virgen más excusables.
Bernardo Manuel de Silva pintó, en los discos de las bandas laterales, motivos a pincel de simbología mariana. El maestro empleó el mismo tipo ornamental que tuvo como motivo básico el tallo envolvente en roleo revestido de hojas, dispuestos en formaciones geométricas y ritmos repetitivos.
Así, en el Libro II de Cuentas de Fábrica del Santuario aparecen las cuentas dadas por el mayordomo Juan de Guisla y Pinto, heredero del difunto Diego de Guisla y Castilla desde el 31 de enero de 1711 hasta el 31 de julio de 1718; se lee: "Por dos mil nobecientos y Veinte rreales pagados a Bernardo Manuel de Silva por el dorado del Retablo, que aunque Su Costo pasó de Setecientos ducados el Oro lo tenia la Iglesia de limosnas hechas y Solo se pago dicha Cantidad por el trauaxo y ocupación del dorado". Para llevar a cabo toda esta obra fue necesario acudir a la ayuda económica de la fábrica parroquial.
La traza de este fabuloso retablo, uno de sus elementos más significativos, se caracteriza esencialmente por su marcado carácter lusitano, de modo que su contemplación trae enseguida a la memoria ejemplares portugueses. Su planta, que corresponde al tipo de retablo-hornacina, no tiene otro ejemplar en las islas que pueda comparársele:"Toda la composición se cierra, sin ático y a la manera lusitana, semicircularmente, dejando a sus extremos una zona horizontal en función de pedestal para dos ángeles músicos".
Estas magníficas esculturas en madera policromada fueron doradas y estofadas por el artista Bernardo Manuel de Silva entre 1711 y 1718 para este altar. Constituyen un elemento propio poco común en el arte canario. Los ángeles tañen sendos laúdes en el coronamiento de las caras frontales del retablo, sobre el entablamento que sustentan las columnas pareadas. Como dice Castro Brunetto, "su presencia demuestra el empleo de un frontispicio literario como fuente artística, pues en ellos es casi irrenunciable la presencia de una figura, alegórica, simbólica o, simplemente decorativa que animara la escena e insistiese en el mensaje que se pretendía transmitir".
Al elevarse el techo de la capilla mayor en 1876, el retablo resultó pequeño por lo que se pensó en darle mayor altura. Las cartelas del sotabanco se colocaron debajo de las correspondientes a la predela pero, al no contarse con las que eran necesarias, se sustituyeron por unos paneles pintados con similar decoración. El historiador palmero Fernández García nos informa que "para cubrir el vacío producido por el desplazamiento del sagrario, talló el artista palmero don Aurelio Carmona López las cartelas necesarias, las que quedaron en poder de su familia y su nieta doña María García de Aguiar y que Carmona donó al Santuario".
El profesor Alfonso Trujillo, en su magnífica descripción de este retablo, argumenta la dificultad artística de poder lograrse dar una mayor altura al mismo, si bien es cierto que no ha existido una solución definitiva, precisamente por conocerse las dificultades que presenta tal elevación.
En las hornacinas laterales que están a ambos lados del gran nicho central donde está entronizada Nuestra Señora de Las Nieves -imagen mariana más antigua de las que se veneran en el Archipiélago-, están colocadas las magníficas imágenes del siglo XVI de los mártires San Bartolomé y San Lorenzo. Se hallan inventariadas por primera vez en 1603. En 1779 se menciona que la pequeña escultura del Patrón de La Palma, San Miguel Arcángel, que se hallaba en la concha que aparece en el centro del tablero semicircular, parte alta del retablo, fue donación del Capitán José Fierro. Actualmente se encuentra en el Pre-Museo Insular de Arte Sacro del Santuario.
Tras la construcción del magnífico retablo nuevo, el antiguo nicho fue vendido en 1719 a la Capilla del Carmen de la Parroquia Matriz de El Salvador, junto con "un sagrario que se sacó del altar mayor" y fue a parar al convento de la Piedad de Los Sauces. Su forma sirvió, no obstante, de antecedente y modelo para la actual hornacina principal, donde "La Morenita" aparece sobre un trono dorado y estofado compuesto por "diferentes esculturas de niños", rodeada de ángeles músicos y nubes. Los profesores Pérez Morera y Alfonso Trujillo, constatan que "el actual retablo sigue manteniendo en esencia la tipología básica de un retablo-hornacina concebido en función del nicho o tabernáculo de la Patrona de la Isla".
BIBLIOGRAFÍA:
CASTRO BRUNETTO, Carlos Javier. "El mensaje de los retablos: tres ejemplos en Santa Cruz de La Palma".
FERNÁNDEZ GARCÍA, Alberto-José. Real Santuario Insular de Nuestra Señora de Las Nieves, León, 1980.
PÉREZ MORERA, Jesús. Silva. Bernardo Manuel de Silva, Biblioteca de Artistas Canarios, Viceconsejería de Cultura y Deportes, Gobierno de Canarias, 1994
- Idem. Magna Palmensis. Retrato de una Ciudad, Caja General de Ahorros de Canarias, Publicación 242 - Arte 27, 2000
TRUJILLO RODRÍGUEZ, Alfonso. El retablo barroco en Canarias, 1997 (dos tomos)
DonCamilo
Permíteme una pequeña corrección: D. Elías Yanes no es
Administrador Apostólico de Zaragoza, sino Arzobispo
Emérito.
Se dice que un Obispo es Administrador Apostólico de
una Diócesis cuando, estando nombrado para ser Obispo
de ella, aún no ha tomado posesión de su cargo.
Y se dice que es Emérito cuando se ha retirado de su
cargo pero se le sigue teniendo un especial
reconocimiento por su servicio a la Diócesis. Éste
último es el caso de D. Elías Yanes Álvarez en la
actualidad con respecto a la Diócesis de Zaragoza y el
de D. Damián Iguacen Borau y D. Felipe Fernández García
con respecto a nuestra Diócesis.
jrodriguez
In Memoriam Javier Cobiella :
Escribía yo...:
Siguiendo con una tradición, en el
Real Santuario se revistió a la venerada imagen de la
Patrona de La Palma con un “Traje de Duelo”. Ocurrió
tras el fallecimiento del Papa Juan Pablo II, acaecido
el 2 de abril de 2005.
Está confeccionado en valioso
terciopelo de seda morado bordado en hilos de oro fino
con ornamentación floral de mediados del siglo XX. Fue
bordado por las Monjas del cercano Monasterio de El
Císter. Se compone de faldón, corpiño con mangas y
puños, manto amplio y vestido-túnica del Niño Jesús a
juego.
Se da la circunstancia de que no se
prende en él ninguna alhaja o joya, como símbolo de
sobriedad y aflicción, aunque la Virgen sí lleva en
torno a su cara el “rostrillo de diario” (cuajado de
piedras preciosas), y no el de gala (mucho más valioso,
de perlas y esmeraldas). Recordemos que la primera vez
que aparece en los inventarios de su ermita una prenda
de vestir perteneciente a la imagen es el 12 de julio
de 1534, donde se dice: “una toca de seda vieja”.
Tan sólo se viste con este conjunto
morado con motivo del óbito del Jefe de Estado, del
Papa, del Obispo de la Diócesis, del Párroco del
Santuario, del Capellán de Honor de la Virgen y, como
decisión excepcional, se revistió en 1984 con motivo
del fallecimiento de Alberto José Fernández García,
persona vinculada a la Virgen y al Santuario, con el
que siempre mantuvo una estrecha colaboración.
Recordemos que durante muchos años corrió a su cargo el
aderezo de la Sagrada Imagen y con absoluto desinterés
hizo multitud de diseños y asesoró en temas
histórico-artísticos a los responsables del templo.
Entre muchos de sus trabajos se encuentra el
galardonado Real Santuario Insular de Nuestra Señora de
Las Nieves (Editorial Everest, León, 1980)
ASIETA así tan sólo ha sido expuesta
a la veneración de los fieles, en la hornacina central
del fabuloso retablo barroco -como vemos en la foto que
encabeza este artículo- rodeada de ángeles músicos, en
puntuales ocasiones: tras la muerte del General
Francisco Franco, de los Papas Pablo VI, Juan Pablo I y
Juan Pablo II, así como de don Andrés de las Casas
Guerra (antiguo párroco) y de don Luis Van de Walle
Carballo (anterior capellán de la Virgen; actualmente
lo es don Elías Yanes Álvarez, ya Arzobispo
Administrador Apostólico de Zaragoza, el titular de tan
alto honor).
Este hermoso traje fue expuesto
durante la V Muestra de Arte Sacro titulada «Misterios
de Muerte y Resurrección», que tuvo lugar en ese templo
-por aquel entonces estaba siendo remozado-, en el
marco del V Centenario de la Fundación de Santa Cruz de
La Palma.
Allí se dio cita una multitud de
público –los visitantes superaron el número de veinte
mil-, que apreció el valioso catálogo compuesto de 250
impresionantes obras de arte de los siglos XVI al XX
(esculturas, pinturas, grabados, orfebrerías y
tejidos). Tuvo lugar desde el 25 de abril al 17 de mayo
de 1993.
El vestido de “Pasión” o “Duelo”
pudo ser admirado en el bajo coro (lado de la plaza) en
el que también se ubicaban “Las Dolorosas”, el “Cuadro
de la Divina Pastora” y algunos otros vestidos de la
“Señora de La Palma”.
Tan pronto fue nombrado el nuevo
Papa Benedicto XVI, la “Morenita” cambió de vestimenta
y así lo hizo para la “Fiesta de las Madres” en mayo de
2005, segunda celebración mariana más solemne del año
en el Santuario, después del 5 de agosto, onomástica de
la Virgen de Las Nieves.
Volviendo al asunto que nos ocupa,
Nuestra Señora de Las Nieves, aderezada como
emperatriz, conserva en su riquísimo vestidor numerosos
trajes suntuosos, de todos los colores, para responder
a todos los tiempos litúrgicos.
Ortega Abraham nos informa de que
“vestida de pasión la contempló Pedro Alvarez de Lugo
Usodemar (1628-1706), que bordó una excepción en su
obra lírica y filosófica, los únicos versos religiosos
que se le conocen, y que explican en siguiente
introito:
Colocó en suntuoso mausoleo la insigne
Parroquia de San Salvador
en la Isla de La Palma,
a la milagrosa imagen
de Nuestra Señora de Las Nieves,
un Jueves Santo, vestida de luto,
estando a la vista de un sol de justicia
y manjar de gracia.
A este intento es el soliloquio
de estas quintillas.
¿El verter perlas la aurora
es porque amanece ahora?
Pero no, pues llega a ser
negro el color y al nacer
tirio esmalte lo colora.
¿Por estar el sol de frente
y ser nieve transparente
son cristalinos desmayos?
Mas no, que solares rayos
lo acercan continuamente.
Más de luz vital escaso
yendo el sol, Cristo, al ocaso
con evidencias colijo
que lloran del sol su Hijo
dos soles el fatal caso”.
ORTEGA ABRAHAM, Luis. «La Señal del Reo y María de Los
Dolores», en Programa de la Semana Santa 2006, Santa
Cruz de La Palma, 2006
La Virgencita de Las Nieves, al igual que muchos de
nosotros, seguro que también estará de luto no visible
por este amigo que se nos fue, Javier. D.E.P.