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Las tres tallas de San Blas, patrón de Villa de Mazo. Neoclásica, izda; barroca, centro; flamenca, derecha
Las tres tallas de San Blas, patrón de Villa de Mazo. Neoclásica, izda; barroca, centro; flamenca, derecha |  publicada por: jrodriguez

Las tres tallas de San Blas

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01 de febrero de 2010 a las 16:43 GMT |
Patrón de la Villa de Mazo

En la bella y antigua "Parrochia, cuio Patrono titular es el Señor San Blas obispo y Martir" de la Villa de Mazo, en La Palma, se encuentran las tres veneradas tallas del Santo Patrón: una flamenca, una barroca y una neoclásica.

 La primitiva ermita, cuyos orígenes parecen situarse a finales del siglo XV, se presenta como el primer recinto sagrado expresivo de la veneración y devoción de los macenses e igualmente el punto de partida de la organización eclesiástica local. Inicialmente fue servida por un capellán que decía misa, asalariado por el vecindario.

 Ya en 1571 fue clasificada como curato, iniciándose aquí su vida como iglesia parroquial. Fue su primer presbítero Luis Correa. Es, así mismo, el primer antecedente del actual núcleo capitalino, consolidado ya a finales del XVI y siempre considerado como el emplazamiento cabecera del lugar.

                                - LA TALLA FLAMENCA

Ver foto:

http://www.elapuron.com/multimedia/fotos/3750

 Fue la originaria imagen titular del templo parroquial de Mazo, cuyo archivo nos suministra la noticia de su temprana reparación. Concretamente tuvo lugar entre 1626 y 1629, lo que certifica la antigüedad de la obra, así como de su gran veneración, no sólo en el lugar, sino en toda la Isla. Actualmente se encuentra custodiada en la Casa Rectoral.

 Excepcionalmente ha viajado a La Laguna para tomar parte en la excepcional muestra de arte sacro "Lumen Canariensis".

 Tal y como sucede en otras tallas flamencas, el Santo Obispo presentaba una oquedad en su parte posterior que hizo necesaria la utilización de ropajes y mantos para subsanar este grave inconveniente a la hora de las procesiones, normalmente multitudinarias. En 1664 aparecen inventariadas "cinco capas, un roquete y una muceta". En 1680 ya se encontraba entronizado en la hornacina central del antiguo retablo mayor. En 1718 fue retocada la imagen al igual que otro grupo de tallas que ocuparon el nuevo altar construido.

 Las pequeñas dimensiones de la espléndida efigie, cuya altura es de 67,50 cms,  obligaron a sustituirla por una mayor de idéntica advocación (la barroca), en el período comprendido entre 1768 y 1776. Más tarde, en 1858 fue reemplazada por la actual, obra neoclásica de Aurelio Carmona López.

En el municipio sureño y vecino de Fuencaliente, su Patrón, el ermitaño egipcio San Antonio Abad es invocado tradicionalmente como protector de los animales domésticos y de labranza, como sucedía en otras muchas partes, incluso en Rusia. Se le invocaba también para librar la peste  a los animales, de ahí que se le represente con un cerdo a sus pies.

 Es posible que también San Blas, al ser patrón de un pueblo eminentemente ganadero, haya sido vinculado a la ganadería, aunque es inusual y extraña esta conexión en España.

 Desde el siglo XVI existía en el término de Fuencaliente una ermita dedicada a San Antonio Abad, aneja a la parroquia de San Blas de Mazo.

 Según sus hagiografías, su patronazgo sobre los cardadores de lana está relacionado con los suplicios de su martirio, ya que, antes de ser decapitado en el año 316, su cuerpo fue desgarrado con un peine de hierro, martirio  producido en tiempos del sanguinario Emperador Diocleciano.

 Su invocación como abogado de los enfermos de garganta se debe, al margen de su condición de médico de Sebaste (Armenia), a la curación milagrosa que se le atribuye a favor de un niño que se moría por atragantamiento de una espina.

 "Su pensativo semblante de duras facciones, con la frente oculta bajo los gruesos rizos de una oscura cabellera, los ojos levemente entornados, ancha nariz, pequeña boca y mentón redondeado, nos recuerda el de la imagen malinesa de San Sebastián del Rijksmuseum de Amsterdam". Así describe la profesora doña Constanza Negrín Delgado esta magnífica escultura de madera policromada, en su obra sobre arte flamenco en La Palma.

 Su porte majestuoso e hierático, el duro modelado de sus ropajes, el alargamiento de su figura, la rigidez de la postura, etc., ponen a nuestra efigie en relación con otras piezas de la Escuela Malinesa de principios del siglo XVI. La misma profesora coincide en apuntar que guarda cierto parentesco con las fisonomías del San Antonio o del San Adrián del Museo malinés.

 De los maestros de la ciudad de Malinas, especializados en la producción de imágenes de pequeño formato-, debieron salir tallas como la de nuestro colorista San Blas y la de San Luis Rey de Francia del suntuoso templo capitalino de El Salvador.

                        - LA TALLA BARROCA

Ver foto:

http://www.elapuron.com/multimedia/fotos/3754

Existe otra talla del Santo Patrón perteneciente a la filiación barroca del siglo XVIII, que actualmente se encuentra en el nicho central del segundo cuerpo del retablo del altar mayor; de tela encolada y policromada que, hacia las primeras décadas de la segunda mitad de la centuria, vino a sustituir la anterior talla flamenca del santo titular del templo, de reducidas dimensiones y talla completa y "por hallarse la imagen antigua muy estropeada".

 El precioso retablo barroco, construido entre 1709 y 1711 -cuya autoría se atribuye al maestro ensamblador de este pueblo, Juan Fernández (1643-1727)-,  perdió lamentablemente su policromía y dorado originales debido a unas "mal entendidas obras de decoración interior del templo, desafortunadas para la historia del arte local". Esto sucedía entre diciembre de 1956 y abril de 1957.

 Al contrario que las otras dos imágenes de San Blas, aquí el obispo se representa joven, con un esbozo de sonrisa y barbilampiño, de grandes ojos de mirada perdida y pelo muy corto, casi imperceptible. Viste amplio manto que cuelga hasta el suelo por detrás a partir de los hombros y amplia alba propia de la indumentaria episcopal. Lleva estola y mitra afilada (símbolo de paternidad y de autoridad espiritual) y porta, como atributo personal, el peine de púas que sostiene con su mano izquierda alzada. Lleva guantes rojos (desde el gótico) y sujeta el báculo con la derecha. 

 El color juega un papel fundamental en la estatuaria barroca; se hacían cargo de ella los pintores que tenían una relación directa con el taller del escultor, aunque con frecuencia, pintor y escultor eran una misma persona.

 El policromador tenía que atender, además,  a las telas (estofado) y a las carnes (encarnado), de forma que la obra quedase lista y perfectamente acabada. Una vez dorada la pieza se procedía a su estofado, imitando a las auténticas telas bordadas sobre las que se pintaba colores lisos sobre el oro bruñido. Mediante un grabado o a punta de pincel se realizaban las labores de adorno. La cara de nuestro San Blas barroco es un ejemplo de magnífica "encarnación". Se enriquece con esta técnica los efectos que sólo con la gubia no podía conseguirse. En las islas se usó más la "mate", aunque también se utilizó "a pulimento" en la segunda mitad del XVII.

En una época en la que se carecía de médicos, cirujanos y boticarios, con gran desconocimiento de los agentes causantes y difusores de las enfermedades y graves epidemias y, por consiguiente, la ausencia de terapéuticas adecuadas hizo que, durante más de tres siglos, las prácticas mágicas, con sus mañas y misterios brujeriles y  los remedios caseros, se unieran a las rogativas a los Santos y a la Virgen en sus diferentes advocaciones para protagonizar la medicación de entonces. Así, romeros de toda la isla acudían a Mazo en sentidas procesiones y plegarias para acudir ante San Blas, en busca de alivio para las enfermedades de garganta.

                   - LA TALLA NEOCLÁSICA:

Ver foto:

http://www.elapuron.com/multimedia/fotos/3751

La Cofradía de San Blas de la Villa de Mazo encarga al imaginero palmero Aurelio Carmona López (1826-1901), a mediados de siglo, la nueva imagen del  Patrón de Mazo. Al parecer, el escultor se inspiró en su tío, el Venerable Beneficiado de la parroquial de El Salvador, Manuel Díaz para tallar el rostro del santo.

 Por su hechura se pagaron al escultor 1440 reales (4,5 onzas de oro), como quedó manifiesto en el recibo que éste extiende al mayordomo de la fábrica parroquial; "... recibí de don Domingo Cabrera Vega cuatro onzas y media de oro del cuño español, importe de mi trabajo y costos en el San Blas y basa con jarrones de flores para dicho santo..." Está fechada el 15 de diciembre de 1858.

 Se trata de una imagen de candelero o de vestir, que alcanza una altura de 1,52 cms, y actualmente se conserva en la sacristía del templo. Ésta es la imagen que desfila procesionalmente cada 3 de febrero, onomástica del santo mártir, por las enramadas y empinadas calles del pueblo y es entonces cuando es entronizado provisionalmente en un altar efímero, delante del retablo mayor, en unas pequeñas pero pesadas andas de madera oscura.

 El Santo lleva una mitra de obispo y un báculo, ambos de plata, cuyo coste fue de "4 pesos, 5 reales y 8 cuartos" que le fueron abonados el 31 de enero de 1859 al platero Salvador García Martínez.

 Una vez finalizadas las fiestas que, afortunadamente están siendo recuperadas después de un largo período de decadencia,  vuelve a ser guardado en la sacristía.

 Como dato curioso, reseñar que las cuentas presentadas el 6 de enero de 1624 por el presbítero y mayordomo don Sebastián Coello ante el licenciado Juan Sánchez Vizcaíno, en las que el estipendio anual para la festividad del Patrón de la Villa era ya de 66 reales, que son los que se pagan "por la limosna de la fiesta, missa y proccesion del Señor San Blas del año seiscientos y veinte y tres conforme a los mandatos de los señores obispos". Así, del examen de las cuentas parroquiales comprendidas entre principios del siglo XVII y finales del XIX, se desprende que la principal festividad religiosa macense fue, obviamente, la de San Blas. (Libro de Cuentas Parroquiales. Tomo I , 1637-1882)

 La tía de Aurelio, doña Eugenia Carmona escribió una carta en 1859 en la que hablaba acerca de la hiperactividad de su afamado sobrino: "Aurelio, si tuviera veinte cuerpos todos los tendría ocupados. En la actualidad está haciendo un San Blas, que todos los que lo ven no creen que es obra de su mano solo (...). En fin, trabaja de noche y de día y a pesar deja de cumplir".

 Excepcionalmente, la venerada imagen de San Blas abandonó su templo para  tomar parte en la Exposición conmemorativa del primer centenario de la muerte de Aurelio Carmona en el Palacio Salazar de Santa Cruz de La Palma  en junio del año 2001.

 BIBLIOGRAFÍA

 NEGRÍN DELGADO, Constanza. «Escultura», Arte Flamenco en La Palma,  Consejería de Cultura y Deportes, Gobierno de Canarias, 1985

PÉREZ GARCÍA, Jaime. «Don Aurelio Carmona». Exposición Conmemorativa del primer centenario de la muerte de Aurelio Carmona y de Antonio Rodríguez López. Excmo. Cabildo de La Palma, junio de 2001.

- Idem. Los Carmona de La Palma, artistas y artesanos, Servicio de Publicaciones de CajaCanarias, Excmo. Cabildo Insular de La Palma, 2001.

PÉREZ MORERA, Jesús. Bernardo Manuel de Silva, Biblioteca de Artistas Canarios, nº 27, Viceconsejería de Cultura y Deportes, Gobierno de Canarias, 1994

VELÁZQUEZ RAMOS, Cirilo. Historia General de Villa de Mazo, C.C.P.C., Ayuntamiento de la Villa de Mazo, 1999

 

 

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10 comentarios
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parrocomazo
parrocomazo

Ya se han subido todas.

Gracias, Redacción.

Publicado el 03 de febrero de 2010 a las 01:04 GMT
parrocomazo
parrocomazo

Subí tres fotos más, pero no han aparecido aún. No sé
si es que no se cargaron o qué. O quizá Redacción aún
no las haya colgado.

De todos modos me ha ocurrido más veces, y con videos
también.

Publicado el 02 de febrero de 2010 a las 14:27 GMT
jrodriguez
jrodriguez

Al Parrocomazo: Muchas gracias por las fotos, algunas
para mí son inéditas y reflejan claramente cómo la
espadaña fue desplazada de su lugar por la actual
torre.

A Palmeratotal: Tienes razón con este enfoque que le
has dado. Es que estamos hablando de obras de humanos
para humanos, a pesar del trasunto divino que
encierran. En el caso concreto de San Blas, su templo y
advocación..., movilizaba cientos y cientos de vecinos
llegados desde todos los rincones de La Palma y fuera
de ella, para implorar su intersección para que
desaparecieran o aliviara sus padecimientos y
enfermedades de garganta, sobre todo cánceres, etc.
Cientos de miradas que perseguían la mirada del santo,
al que hablaban, rezaban, lloraban, festejaban...
Pues, si me lo permites, quisiera dedicarte este
artículo, al igual que a mi hermana Malole que está en
Washington y cumple también los años mañana, el día de
San Blas, como tú. Tampoco mis padres le pusieron
Blasina, como a mí tampoco Camilo (por la onomástica de
mi cumpleaños).

Un abrazo grande para los dos y muchas gracias por los
comentarios.

Publicado el 02 de febrero de 2010 a las 08:31 GMT
palmeratotal
palmeratotal

Que curioso como detras de cada obra exista una
historia, como vamos perdiendo el interes del artista a
medida pasa el tiempo, hasta el punto de no pararnos a
pensar ni por un breve instante, que fue lo que lo
inspiro , en que condiciones vivia, le pagaron, les
gusto... El hecho de tu trabajo de investigacion me
invita a ver cada pieza desde una nueva perspectiva,
mas humana. Por otro lado, menos mal que mis padres no
me pusieron como nombre el del santo de mi cumpleanos,
no es por nada...

Publicado el 02 de febrero de 2010 a las 01:39 GMT
parrocomazo
parrocomazo

Intentaré subir algunas fotos de la espadaña en los dos
lugares donde ha estado: el original y la fachada.

Y, si la encuentro, subiré una foto del retablo antes
de quitarle el pan de oro y la policromía. Aunque es en
blanco y negro se nota el brillo del oro.

Publicado el 02 de febrero de 2010 a las 00:03 GMT
jrodriguez
jrodriguez

Muchísimas gracias a los dos por estos magníficos
comentarios aleccionadores y constructivos. Un fuerte
abrazo

Publicado el 01 de febrero de 2010 a las 23:36 GMT
PedroLuis
PedroLuis

Estimado "parrocomazo", gracias por sus
oportunas precisiones. En particular descubro ahora el
"desacuerdo" de Don Juan, que sí recordaba era
el párroco en la época de la construcción de la torre y
que yo, en mi ignorancia, creía dinamizador de su
construcción.
Lo comprendo, a estas alturas "tocar" la torre
sin duda generaría polémica. De hacerlo debería ir
precedido por una campaña cultural y técnica,
acompañada de imágenes que ilustren la historia y el
resultado virtual del proyecto. Estos cambios siempre
son delicados, porque 50 años "cubren" la
memoria de la mayoría de los "macenses"
actuales. Al fin y al cabo así ocurre con la mayoría de
las obras centenarias, que con frecuencia resultan una
mezcla de estilos fruto de los gustos y tendencias de
la época en que se hicieron.

Publicado el 01 de febrero de 2010 a las 23:22 GMT
parrocomazo
parrocomazo

Estoy de acuerdo con PedroLuis.

Lo del Retablo fue una gran pena, pero gracias a Dios,
en cierto modo, es reversible. Es reversible pero caro,
muy caro, volver a dorar y policromar el retablo. Al
menos no ocurrió como en la primera parroquia donde fui
destinado en La Frontera (El Hierro) donde el retablo
fue derribado con premeditación, nocturnidad y alevosía
(y no exagero) y fue pasto de las llamas; sólo se
salvaron algunas columnas con su capiteles (corintios,
creo recordar) que luego vi sosteniendo las pipas de
alguna bodega.

En cuanto a la torre, como curiosidad, decir que el
párroco de aquella época (D. Juan Ángel López Suárez,
si mal no recuerdo), no estaba de acuerdo con la
retirada de la espadaña y la obra de la nueva torre y
así lo hizo constar por escrito para que pasase a la
historia su disconformidad. Sin embargo la obra se
hizo.

Al pasar el tiempo y estar la iglesia en restauración
se estudió la posibilidad de aprovechar el momento para
demoler la torre y volver a colocar la espadaña, cuyas
piedras se conservan, en su lugar.

Hubo tres comisiones distintas y de diferentes
instituciones que estudiaron el caso y las tres
coincidieron en dejar la torre, porque ya a estas
alturas es un icono más de El Pueblo. Pero las tres
coincidieron también en la necesidad de adecentarla.

Yo personalmente soy más partidario de demolerla y
volver a colocar la espadaña, pero también comprendo
que para aquellas generaciones que la han visto como
está actualmente es “quitarles algo que siempre ha
estado ahí”, al menos para ellos. Es un tema delicado y
que se presta a muchas opiniones.

Recordar que durante algún tiempo la espadaña se colocó
en la fachada principal de la iglesia sobre la nave
central pero, por supuesto, aquel lugar no era el suyo
originariamente y además no estaba preparado para
soportar el peso, por lo que fue retirada.

Como ya dije, las piedras se conservan. Y por ello
creo que, si no en su lugar, al menos en algún otro
rincón de El Pueblo, se debería erguir de nuevo la
espadaña de San Blas. Una posibilidad que se ha visto
es el lugar donde, hasta no hace muchos años, estaba el
monumento a los caídos, frente a la fachada de la
iglesia.

Perdonen que me haya extendido tanto.

Publicado el 01 de febrero de 2010 a las 22:36 GMT
parrocomazo
parrocomazo

Felicidades por el estudio, más que artículo.

Añadir que la imagen flamenca, también fue expuesta,
junto con la imagen de Ntra. Sra. de Los Reyes,
-también flamenca- en la Fundación Carlos de Amberes –
Madrid (2 diciembre 2004 al 20 febrero 2005), en la
Abadía de San Pedro en Gante – Bélgica (4 marzo 2005 al
5 junio 2005) y en el antiguo Convento de San Francisco
–S/C de La Palma (10 julio 2005 al 30 agosto 2005).
Tres muestras de la exposición “EL LEGADO DE LA FE. El
legado artístico de Flandes en la Isla de La Palma”.

Y de la imagen neoclásica decir que, desde el 5 de
julio de 2009, al comenzar las obras de restauración de
la techumbre de la iglesia Parroquial, se encuentra
expuesta al culto en la iglesia provisional habilitada
en la calle Cabaiguán.

La imagen flamenca es muy pequeña y además le faltan
las manos y la barroca es muy grande y además está muy
deteriorada. Así que se optó por poner la neoclásica
en el presbiterio de la iglesia provisional durante
todo el tiempo que dure la restauración.

Subiré una foto donde se vea en su ubicación actual.

Un saludo.

Publicado el 01 de febrero de 2010 a las 22:15 GMT
PedroLuis
PedroLuis

Estimado José, como bien podrás suponer, de las tres
imágenes es la barroca la que me resulta más familiar.
La neoclásica creo recordarla de alguna procesión y la
flamenca es "menos familiar".
Vagamente, pero recuerdo (debía tener 6-7 años) las
obras de restauración del retablo a las que aludes, que
asocio (no estoy seguro) a la construcción del nuevo (y
también polémico) campanario-reloj.
Entonces las obras fueron motivo de "orgullo"
para muchos, aunque rechazadas por "minorías",
cuya actitud no se alcanzaba a enteder... Hoy me parece
mentira, pero en las décadas "50-60 del pasado
siglo", esa tendencia de "renovar"
minusvalorando el pasado fue práctica común...
"Falta de ignorancia" y las vueltas de la
vida.

Publicado el 01 de febrero de 2010 a las 21:32 GMT
Página 1